El Palacio Duhau, en el barrio de Recoleta, es una de las mansiones más grandes y lujosas que quedaron de la Buenos Aires de 1930. Antes de ser adquirido por la cadena Hyatt en 1999, y reconvertido en hotel de lujo en 2006, el edificio supo ser testigo y protagonista de la vida aristocrática porteña.
Fue inaugurado en 1934 como residencia del ingeniero Luis Duhau, quien fue ministro de Agricultura de Agustín Justo y presidente de la Sociedad Rural entre 1926 y 1928. A todo lujo, le encargó al arquitecto francés León Dourgé construir una réplica exacta del Château du Marais, un palacio del siglo XVI en Normandía.
Hasta 1997, el palacio fue habitado por varias generaciones de la familia Duhau. En 2002 fue declarado Monumento Histórico Nacional por su relevancia arquitectónica y patrimonial y en 2006, luego de una cuidada restauración y de la construcción de un nuevo edificio sobre la calle Posadas, abrió sus puertas como Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires. Este mes, cumple 20 años como ícono de la hotelería de lujo en la ciudad.
De residencia de la aristocracia a hotel de lujo
En un encuentro con periodistas, en el marco de los festejos por el 20° aniversario del hotel, el historiador Felipe Pigna hizo un repaso por la historia del edificio, las familias que lo habitaron y algunos secretos poco conocidos sobre su impresionante arquitectura.
El historiador comenzó su relato contando que, hacia mediados del siglo XIX, en esta zona actualmente conocida como Recoleta había seis quintas emblemáticas, que iban de Libertador a lo que es hoy la calle Quintana.
“La fiebre amarilla en 1871 cambió la fisonomía de Buenos Aires e impulsó el traslado de una parte importante de la población más rica, que vivía en la zona del poder, cerca de la Casa de Gobierno, a la zona norte de la ciudad. Este lugar emblemático fue el elegido para hacer sus residencias”, contó sobre la gran cantidad de viviendas de lujo que empezaron a construirse por esa época.
Torcuato de Alvear, primer intendente de Buenos Aires, fue quien impulsó en aquel entonces el estilo francés de la ciudad con la construcción de bulevares, diagonales y edificios palaciegos, dejando de lado el modelo español de casa colonial.
“Aparecen los palacios y muchos se instalan en la Avenida Alvear. Uno de ellos fue este. Los Duhau compran el solar en los años 30 y empiezan su construcción, pero con unas características muy especiales, porque Duhau era un hombre de mucha fortuna, uno de los grandes terratenientes del país”, resaltó Pigna.
Según el relato del historiador, en uno de sus tantos viajes a Francia, Luis Duhau se enamora del Château du Marais, un palacio del siglo XVI en Normandía, y ordena construir una réplica en Buenos Aires. La obra dura 4 años y termina en 1934.
La decoración de la casa fue hecha a todo lujo. Entre los majestuosos detalles que destacó Pigna, se encuentran una boiserie original del siglo XVI oriunda de un castillo francés, candelabros que había mandado a hacer el Zar de Rusia, Nicolás II, para el famoso palacio Hermitage, y cristales originales de Baccarat.
A lo largo de los años, el edificio comenzó a subdividirse para albergar a distintas ramas de la familia. Además de los Duhau, vivieron los Escalante, los Avellaneda y los Uribelarrea, cada una ocupando un piso del edificio y comunicándose entre ellos a través de un ascensor interno.
Los Duhau permanecieron en esta mansión hasta 1995. La familia vendió la propiedad a un particular, quien estuvo brevemente antes de que llegara Hyatt en 1999. La transformación en hotel de lujo comenzó entonces.
“El palacio era bastante parecido a lo que tenemos hoy, porque la restauración lo respetó mucho en sus líneas originales, con lugares emblemáticos como el Piano Nobile, el ‘piso noble’, donde la familia hacía las reuniones de la alta sociedad de la época”, apuntó Pigna.
Cómo fue la restauración del hotel
En 2006 se abrieron las puertas del palacio como hotel tras una cuidadosa restauración que respetó cada recoveco del edificio original. Junto a la mansión se construyó una torre moderna sobre la calle Posadas, con 142 habitaciones, y se recuperó el jardín, que estaba muy deteriorado.
Leandro Livschitz, gerente general del hotel, contó que uno de los mayores desafíos fue integrar el palacio, sobre la calle Alvear, con el edificio nuevo, en la calle Posadas, respetando la barranca natural del terreno.
Para conectarlos, hicieron un enorme jardín, uno de los más grandes dentro de un hotel en una ciudad, con escalinatas, terrazas y una fuente central. En sus alrededores hay mesas, para que tanto huéspedes como no huéspedes puedan disfrutar de almuerzos, tardes de té y cenas.
“Acá vino realmente lo mejor de lo mejor que podía venir para restaurar este lugar, Todo pensado y cada especie que uno ve en el jardín tiene una razón de ser”, describió Livschitz.
Bajo el jardín histórico se construyó el “Paseo de las Artes”, una galería subterránea que conecta ambos edificios con obras de renombrados artistas argentinos como Xul Solar y Antonio Berni.
Para terminar, Livschitz reveló un dato curioso: de los 51 Park Hyatt que hay en el mundo, solo este lleva el nombre del edificio por delante del nombre de marca. Una decisión intencionada para poner en valor aquello que representa.
Una nueva propuesta gastronómica
En el marco de sus festejos, Palacio Duhau–Park Hyatt Buenos Aires presentó oficialmente a Rodrigo Llanes como nuevo Chef Ejecutivo.
Llanes inicia una nueva etapa al frente de las cocinas del 5 estrellas con una visión que combina técnica, creatividad y raíces argentinas. Con una destacada trayectoria internacional, su recorrido profesional incluye experiencias junto a Martín Berasategui, Michel Bras y Carlo Cracco, además de su reciente paso por Park Hyatt Dubai.
Esta presentación marca el inicio de distintas celebraciones que el hotel realizará en su 20° aniversario y refleja la apuesta por seguir elevando su propuesta gastronómica sin perder de vista el legado que lo distingue desde hace dos décadas.
Quienes no sean huéspedes pero igual quieran conocer el palacio y su jardín, pueden visitar sus restaurantes: Duhau Restaurante & Vinoteca (recomendado por la Guía Michelin), con cocina argentina, Gioia Cocina Botánica, que celebra la gastronomía italiana, y Los Salones del Piano Nobile, con cocina internacional y la experiencia del tradicional té de la tarde.
