Para la mayor parte de los turistas, Brasil es sinónimo de extensas playas de una belleza sin igual, sin embargo, la capital del país es un destino que fascina a los aficionados a la arquitectura gracias a la impronta viva de Oscar Niemeyer, uno de los personajes más influyentes de la arquitectura moderna internacional.

Niemeyer fue pionero en la exploración de las posibilidades constructivas y plásticas del hormigón armado y diseñó todos los edificios más famosos de Brasilia.

Catedral de Brasilia: la Catedral Metropolitana Nossa Senhora Aparecida fue el primer monumento de Brasilia diseñado por el arquitecto Niemeyer. Se caracteriza por su estructura hiperboloide, sus 16 columnas de hormigón y su techo de cristal mate, una obra de arte en sí mismo.

Palácio Nereu Ramos: la sede del Congreso Nacional también lleva la firma de Niemeyer. El conjunto arquitectónico está formado por un bloque horizontal y dos semiesferas pequeñas con una cúpula cóncava y otra convexa que son sede del Senado Federal y la Cámara de Diputados. Entre ellas se encuentran dos torres de oficinas que ascienden a un centenar de metros de altura.

Palácio do Planalto: el edificio está localizado en la Plaza de los Tres Poderes, es la sede del Poder Ejecutivo del Gobierno Federal brasileño y también es obra de Niemeyer. El palacio consta de cuatro pisos de altura, tiene una superficie de 36.000 metros cuadrados y otros cuatro edificios adyacentes que proyectan una imagen simple y moderna.

Palácio da Alvorada: es la residencia del Presidente y fue inaugurada en 1958. Se encuentra en una península en los márgenes del lago Paranoá, y se asemeja a una moderna caja de vidrio apoyada en el suelo a través de finas columnas externas.

Palácio de Itamaraty: conocido como Palacio de los Arcos, es considerada la obra maestra de Niemeyer. Esta construcción, situada frente a un espejo de agua, posee el hall sin columnas más grande de América Latina y es considerado el edificio más rico artísticamente y mejor conservado de la Explanada de los Ministerios.

Puente Juscelino Kubitschek: de gran belleza arquitectónica, atraviesa el Lago Paranoá uniendo el Plano Piloto (área central de Brasilia) con el sector residencial Lago Sur. Recibió su nombre en homenaje a Juscelino Kubitschek de Oliveira, ex presidente de Brasil, que al final de los '50 decidió construir Brasilia como la nueva capital del país.

Parque Nacional de Brasilia: este parque de 30.000 hectáreas es el más grande en el mundo situado dentro de un área urbanizada. Las principales atracciones son las piscinas formadas a partir de los pozos de agua en los márgenes de la rambla y las dos sendas en su área interna.

Museo Nacional Honestino Guimarães: el museo, con forma de cúpula, y la Biblioteca Nacional Leonel de Moura Brizola fueron concebidos por Niemeyer e inaugurados el 15 de diciembre de 2006, día en que el arquitecto celebró sus 99 años, con una exposición sobre su obra.

Jardín Botánico de Brasilia: en sus 526 hectáreas conviven jardines con plantas nativas y exóticas. Una de sus tracciones es el Orquidiario Margareth Mee, donde se exhiben orquídeas de diversas regiones de Brasil.

Catetinho: también conocido como Palacio de las Tablas, fue inaugurado en 1956. Fue la primera residencia oficial del presidente Juscelino Kubitschek cuando la capital, Río de Janeiro, fue trasladada a Brasilia.