Juan Falú es un músico de los bordes, un gran cultor del perfil bajo pero un hacedor constante de canciones y un alentador incansable de artistas no estrictamente comerciales. Podríamos decir que, después de Atahualpa Yupanqui, es uno de los grandes guitarristas del folklore argentino.

El viernes por la noche, a sala colmada, brilló en el Teatro Sha junto a veinte músicos con los que compartió parte de su historia artística. "Una celebración de la vida, de la amistad y por qué no, del arte" diría con su habitual parsimonia tucumana frente a los más de 900 espectadores agradecidos.

Acompañado de su guitarra, fue alternando canciones con paneos instrumentales y recitaciones de poemas, recordando a viejos amigos y compañeros de ruta. Los puntos fuertes de la noche los compartió junto al excelente pianista entrerriano Carlos Aguirre en una versión libre de "Confesión del Viento", a Ramón Navarro en la recitación de "Pa´l Negro Chito" y junto a Liliana Herrero, en una de las duplas más desestructuradas de la música popular argentina.

Además, también pasaron por el escenario Laura Albarracin, con quien interpretó la chacarera "Donata Suárez" y Marcelo Mogilevsky que lo acompañó con un clarón, una especie saxofón bajo, en otro de los pasajes instrumentales de la velada.

Este concierto fue la primera presentación masiva de Juan Falú en sus 63 años de edad. "Y es bueno salir a la luz de vez en cuando", afirmó el guitarrista.

Como broche de oro de una noche excepcional todos los invitados subieron nuevamente al escenario e interpretaron "Zamba del arribeño". Y así Juan Falú, ovacionado por su público, cerró uno de los conciertos más nutridos de la escena folklórica porteña.