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Hay viajes que comienzan mucho antes de subir al avión. Empiezan en el dormitorio, frente a una valija abierta, cuando llega el momento de decidir qué entra y qué queda afuera.

Para miles de argentinos que ya sueñan con alentar a la Selección en Estados Unidos durante el Mundial 2026, esa escena tiene protagonistas previsibles: la camiseta albiceleste, una bandera, algún amuleto de la suerte, fotos de Qatar 2022, paquetes de yerba y recuerdos personales que funcionan como una extensión del hogar.

Pero entre todos esos objetos aparece una pregunta que se repite una y otra vez: ¿llevar o no llevar Fernet?

La valija argentina: una mezcla de identidad, rituales e intensidad

Los grandes eventos deportivos suelen exponer costumbres que forman parte de la identidad de cada país. En el caso argentino, el Mundial no se vive únicamente en la cancha o frente a una pantalla. También se expresa en pequeños rituales que acompañan cada viaje y la preparación de la valija es uno de ellos.

Hay quienes revisan varias veces que la camiseta esté guardada. Otros no se separan de una cábala que los acompañó durante la última Copa del Mundo. Y están quienes consideran que ciertas costumbres cotidianas no pueden quedar del otro lado del océano.

Por eso, cada vez que se acerca una competencia internacional, vuelve el mismo dilema: cuánto espacio dedicar a esos objetos que representan una forma de sentirse cerca de casa.

El Fernet, un compañero de viaje cada vez más habitual

En los últimos años, el Fernet se consolidó como la bebida insignia de la cultura argentina. Protagonista en eventos deportivos, presente en reuniones, celebraciones, previas y encuentros entre amigos, también empezó a ocupar un lugar especial en los viajes al exterior, sobre todo cuando el destino está atravesado por una pasión tan grande como el Mundial.

Para muchos hinchas, llevar una botella no es solo una decisión práctica ni un simple gusto personal. Es una forma de llevarse un pedacito del país, de compartir una tradición con otros argentinos lejos de casa y de acercarles a los extranjeros uno de esos rituales que forman parte de la identidad local. Así como viajan la camiseta, la bandera o una cábala, también viaja aquello que representa una manera de encontrarse, brindar y sentirse parte de algo común.

Sin embargo, esa decisión no siempre es sencilla. El peso del equipaje, las limitaciones de las aerolíneas y los costos adicionales suelen obligar a hacer cuentas antes de cerrar la valija. Y ahí aparece la tensión: dejar espacio para lo necesario o hacer lugar para eso que, aunque no sea indispensable en términos prácticos, para muchos argentinos se vuelve emocionalmente imposible de dejar afuera.

Una regla no escrita y una iniciativa para quienes viajan a Estados Unidos

Tomando como punto de partida esa situación tan reconocible para los viajeros argentinos, Fernet Branca lanzó una acción digital dirigida a quienes se preparan para viajar a Estados Unidos.

La propuesta invita a los participantes a completar un formulario disponible en las redes sociales de la marca, cargar una foto de la valija junto al Fernet y presentar una imagen o captura del boarding pass.

Entre quienes participen, se sortearán 10 reintegros equivalentes al costo de una valija.

La iniciativa se apoya en una idea simple que se convirtió en una regla no escrita: cuando los argentinos viajan para acompañar a la Selección, hay elementos que forman parte del viaje casi por obligación emocional.

Mucho más que equipaje: la manera argentina de estar presentes

Cada Mundial deja imágenes inolvidables. Algunas ocurren dentro del estadio. Otras aparecen en aeropuertos, hoteles o puntos de encuentro improvisados donde los hinchas convierten cualquier rincón del mundo en una pequeña embajada argentina.

Las canciones, las camisetas, las banderas y las costumbres compartidas forman parte de esa experiencia colectiva.

Y si algo demostró la última Copa del Mundo es que la pasión argentina encuentra siempre la manera de viajar, incluso cuando la valija parece no tener espacio para nada más.