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Horacio Marín recibe en su suite, en el piso 28 del Marriott Marquis de Houston. Desde la ventana, se observa de frente, a 300 metros, la cima del Hilton-Americas, el evento donde se desarrolla CERAWeek by S&P Global, cumbre anual de la industria energética mundial. Los vasitos de plástico transparente, apilados, son testigos de la sucesión de reuniones que el CEO de YPF tuvo durante su paso por la capital petrolera de los Estados Unidos. “Como el hotel no nos los da, los lavamos y los volvemos a usar”, cuenta en tono de anécdota pero ilustra, también, su estilo, esa combinación de practicidad y austeridad, que le imprimió a su gestión.
Su agenda por este rincón de Texas fue intensa. La pública, con participación en varias charlas. Y, sobre todo, la privada. La concreción de Argentina LNG, el proyecto de US$ 30.000 millones con el que YPF -y Marín en lo personal- busca exportar 18 millones de toneladas anuales de gas licuado, lo mueve como nunca. Sobre todo, en estos días de incertidumbre y volatilidad, como consecuencia de la guerra en Irán.
“Este cambio le da a la Argentina una posibilidad mucho más grande de hacer esto mucho más rápido. ¿Por qué? Por una necesidad de abastecimiento seguro en el mundo. Es un cisne negro que no estaba en ninguna previsión”, remarca, con ese énfasis que ya es su marca registrada.
Argentina LNG, el gran sueño de la Argentina exportadora de energía, avanza. Ya con la italiana Eni y la emiratí XRG -filial de Adnoc- como socios, siguen las conversaciones para sumar un cuarto. Marín esperaba anunciarlo en el marco de CERAWeek, que casualmente tuvo a Claudio Descalzi, CEO de Eni, como uno de los oradores destacados. “Habíamos trabajado para que sea acá. Pero hay que hacerlo correctamente, en los tiempos que corresponde. Estamos en los procesos finales. Depende de los tiempos que le llevan a él las aprobaciones formales y de que se vean más en detalle los datos”, explica. Mantiene nombre bajo siete llaves. También, cualquier otra pista, por ejemplo, el país de origen de la empresa. “Es del planeta Marte”, ironiza.
De todas formas, aclara: “No es que el consorcio esté buscando un cuarto socio. Hemos tenido conversaciones porque es una oportunidad. Si se da, se trata de una empresa importante. Pero los tres socios fundadores podemos hacerlo solos”.
El “podemos hacerlo solos” se refiere a la primera fase del proyecto, que busca transportar el gas de Vaca Muerta a Punta Colorada, en Río Negro, donde -a través de barcos- se licuará para exportación. Con Eni y XRG, están asegurados 12 millones de toneladas y Marín confía, está seguro, de que se decidirá ir por 6 millones más. “Una guerra es algo no deseable, feo. Sufre mucha gente. Pero nosotros no definimos que haya una guerra. Y lo que pasó es que sus efectos aceleran fuertemente la expansión del proyecto”, afirma. “La guerra puede llegar a hacer muy rápido el proyecto de los 12 millones con los 6 millones adicionales. Y con los mismos socios”, completa.
Contextualiza: los misiles iraníes sacaron de operación un tren de GNL en Qatar que, en tamaño, es similar a Argentina LNG. “Se declaró fuerza mayor por cinco años, porque es lo que te lleva hacerlo de nuevo. Todo esto que ocurrió puede acelerar la decisión de expansión. Pero estamos trabajando para los 12 millones de toneladas este año”, reitera.
Eso significa tener, a fines de octubre, la decisión final de inversión del proyecto. “Si es noviembre o diciembre, es lo mismo”, devuelve el CEO de YPF. En paralelo, sigue edificando con su financial advisor, JP Morgan, el project finance que, asevera, “es tan grande que es el más grande de la historia de América latina”.
“Estamos trabajando para tener los documentos mínimos necesarios para empezar las negociaciones del financiamiento”, señala. ¿Para cuándo? “Fines de abril es el objetivo. Puede pasar dos, tres semanas de eso”, responde. “Es el primer proyecto de envergadura de la Argentina de este tipo”, justifica el eventual delay. ¿Cuánto dinero buscará? “El project finance, para midstream y downstream, son US$ 20.000 millones. Ahí están la infraestructura y los barcos. De esos US$ 20.000 millones, se financia, en promedio, el 70 por ciento. Así que serán US$ 15.500 millones. Ese es el número que tenés que obtener”, cuantifica. Agrega que no sólo habrá financiamiento de bancos comerciales. También, buscará de bancos de desarrollo y organismos multilaterales de crédito. Lo que puede hacer que se extiendan los plazos pero, también, baje la tasa, explica. “Tenemos que armar ese rompecabezas con JP Morgan y los socios”, grafica.
La inversión del proyecto, agrega, contempla otros US$ 10.000 millones para el upstream. Es decir, la exploración y producción del gas a licuar. “Eso, en el project finance, no lo ponés porque, hoy, no lo hay para hacer pozos en ninguna parte del mundo”, aclara. “Esos US$ 10.000 millones podemos hacerlos nosotros”, dice, en alusión a YPF, Eni y XRG. “Vamos a hacer, también, empresas reales para aplicar al RIGI”, anticipa. “Sin RIGI, no hay LNG”, asegura.
“Para fin de año, vamos a tener la decisión final de inversión del proyecto de GNL”
Economía de guerra
“El proyecto es robusto”, se entusiasma. “De mi experiencia laboral, es el más complejo y, el día que lo logremos, va a ser el más emocionante también. Será un cambio muy importante para YPF y para la Argentina”, afirma, con ese convencimiento -que ya hizo público- de que la empresa que dirige es mucho más que eso. “La Argentinidad al palo”, la define.
Los vasos reposan sobre la mesa. También, las botellitas verdes de Perrier. Ya pasó el mediodía en una Houston donde la primavera recién arranca con sol y temperaturas de 30 grados. La agenda de Marín incluye, esa tarde, una presentación en un seminario paralelo al gran evento. Focalizado en Vaca Muerta, reunió a todos los argentinos presentes en la ciudad para CERAWeek. “El momento es hoy”, arengó al público convocado esa tarde por el sitio especializado EconoJournal en el hotel The Westin Houston Downtown.
Dos días después, el CEO de YPF insistiría con su mensaje en el panel que, organizado por IAPG Houston, compartió con los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro). “La Argentina va a ser otro país -subrayó-. En 2025, ya superamos los récords de producción de petróleo y gas. Y vamos a superar el millón de barriles en diciembre. Una vez que estén el VMOS y el GNL, vamos a exportar US$ 45.000 millones al año”, vaticinó en el C. Baldwin Hotel.
Horas después, retornó al Hilton-Americas, la sede de CERAWeek. Allí, tuvo reuniones privadas. Entre ellas, una de aproximadamente una hora y media con uno de los oradores del evento: Paolo Rocca. El dueño del grupo Techint también es CEO de Tenaris, la holding de fabricantes de tubos de acero sin costura, de alto uso en la industria energética, que, además, es proveedor del oleoducto VMOS y expandió su actividad en Vaca Muerta a los servicios petroleros. Con el antecedente reciente de haber perdido contra una empresa india la licitación por el gasoducto que construirá Southern Energy -el proyecto de GNL que lidera Pan American Energy, en el que también participa YPF-, para Techint (Rocca), sería otro fuerte revés quedar afuera del que se hará para Argentina LNG. Ya sea en la provisión de caños -lo que involucraría a Tenaris pero, también, parcialmente a Ternium-, como en la construcción, dados el expertise y know-how de su empresa de ingeniería.
“La construcción del gasoducto empezará en abril. O el mes que viene. O el otro, es lo mismo”, explica en su suite. “Lo que hay que hacer es tener bien los papeles. Para octubre, deberíamos tener todos los contratos licitados. Iremos licitando antes de ese período pero sujeto al FID”, dice, en referencia a la decisión final de inversión. “Si no, atrasás mucho los proyectos”, apuntó. Lo propio ocurrirá con inversiones que haya que adelantar por esa misma razón, añade. “Se verá en las reuniones de socios y se tomará la decisión”, contextualiza.
Los ganadores del gasoducto, retoma, deberán estar antes de tener el FID. “El valor de los tubos es muy grande, mucho más de lo que fue anteriormente. Pero, en el monto total de la inversión, no es significativo”, dimensiona. Lo que sí tiene definido es la forma de contratación. “No queremos que haya renegociaciones. Que sea en el momento y transparente, público. Para los caños y para el agua, los mamelucos, todo”. Tiene sus motivos: “Cuando hay renegociaciones, queda un dejo de que podría no haberse asignado a quien habría correspondido”.
“Por eso, hay que empezar a cambiar la cultura de las licitaciones. Jugarse todo y sin segunda vuelta. Si no, será muy lindo para los periodistas -ironiza-. Pero es mejor que haya una licitación en la que, cuando se pasa la parte técnica, haya una oferta económica donde el que oferta no ponga lo que él quiera, sino lo que yo quiero. Tiene que licitar para poder hacerlo de forma instantánea. Si empezás a ajustar, después, las homologaciones de obras y demás son muy complejas. Vamos a tratar de homologar nosotros antes de la licitación para que haya mucha transparencia. Va a ganar el que ponga menor costo. Y, al final del día, menor costo es mejor para todos”.
“Cuando la suba del precio del petróleo sea permanente, si sube, sube; si baja, baja. En el transitorio, me ubico antes de la guerra y no voy a especular con los valores en el surtidor”.
El reloj corre. Y con un premio mayor, por el contexto. A diferencia del proyecto de PAE-Golar, que utilizará barcos contratados, en Argentina LNG, YPF será la dueña de los buques. Eso le dará otra flexibilidad para manejar la operación. “La guerra, más que nada, destacó el problema del abastecimiento, de la seguridad energética. Como cliente, tenés que jugar a seguro y a varios lados para no quedar muy agarrado a un problema geopolítico. Pasó con Rusia; ahora con Oriente medio. Las dos guerras llevaron a que haya que hacer un portafolio de compras”, explica.
Marín cita -y elogia- las palabras la ministra alemana de Economía y Energía, Katherina Reiche, quien -entre muchas autocríticas- valoró la necesidad de diversificar fuentes de suministro energético. “Argentina LNG es muy robusto, tiene buena economía, las reglas claras del RIGI y estará en un lugar del que salís a dos océanos y, siempre, lejos de conflictos internacionales. Eso lo pone en una posición tan grande de proveedor seguro que empuja mucho el desarrollo, tanto del proyecto de 12 millones de toneladas como la expansión que, en mi opinión personal, va a adelantarse por la situación geopolítica internacional”.
Los mercados, asegura, no cambiaron. “Teníamos enfocados Europa y Asia”. Está la posibilidad de reservar un 20 por ciento de la producción para el mercado spot. “Por ejemplo, si la Argentina tiene su día más frío, podrá pagar el menor precio de LNG de su historia. O se podrá mandar a Brasil”, ejemplifica. Ahí está la ventaja de ser dueño de los buques. “No tengo muchos contratos. Compro el barco y, después, lo opero”, ejemplifica. No obstante, aclara que avanza en contactos para ya asegurar compradores. “Eso permitirá bajar el riesgo”, indica.
Los precios son hoy un tema de alta sensibilidad. Sobre todo, tras el estallido del primer misil en Irán. Tanto para el GNL -las réplicas del régimen dañaron la capacidad instalada en Qatar, productor del 20 por ciento mundial-, como para los valores domésticos de los combustibles.
La primera reacción de YPF fue congelar la situación a febrero. Un mes después, Marín decidió implementar un “buffer de precios” de 45 días, mediante el cual se trasladará a surtidores sólo la suba de los costos de producción. La brecha entre el precio final y la suba del valor internacional se anotará en una cuenta compensatoria entre productores de crudo y refinadoras. Pasado el plazo, se resolverá cómo seguirán.
“Hay mucho movimiento. Lo vamos monitoreando. Cuando pensemos que es una suba más permanente, veremos”, anticipa el CEO. “Cuando hay un salto tan alto del crudo por la guerra, no es bueno. No podés aumentar 30, 35 por ciento, lo que sea. No podés hacerlo de un día para el otro porque los consumidores no se la bancan”, analiza.
“YPF es la argentinidad al palo. Los consumidores en la estación de servicio son lo que nos va a hacer la mejor empresa. No es gratis decir: ‘Me importa tres c…’ y subir. Con lo transitorio, no especulo. Cuando sea permanente, si sube, sube; si baja, baja. En el transitorio, me voy a ubicar antes de la guerra. No tiene sentido perjudicar al tipo del conurbano al que no le alcanza la plata por algo que, en 10 días, se cae”, profundiza. “En YPF, carga todo el mundo. Somos los únicos que estamos en toda la Argentina. Ahora, no vamos a especular. Luego, veremos cómo va”, insiste.
“Todos los que trabajamos en YPF hacemos las cosas mirando mucho al consumidor. Sin impactar a las empresas de upstream y tratando de no tener un efecto grande en la gente. La decisión de YPF fue la correcta”, retoma.
“Hoy, estamos en pre-guerra. Si el barril se queda estable en US$ 80 o US$ 90, seguramente, vamos a tener que ajustar. Hace tres meses, el precio era bajo”, sugiere. “Es muy difícil estimar el precio del petróleo. No depende sólo de oferta y demanda. También, de los inventarios, que son stock, no flujo. Y de algo muy difícil de estimar: la geopolítica”, avanza.
“Mi opinión personal es que lo que pasó en Oriente Medio va a dejar un piso más alto. Soy una petrolera. Seguramente, deberíamos tener mejores resultados con precios más altos. Con precios bajos, íbamos a tener el mayor ebitda de la historia de YPF: entre US$ 5800 millones y US$ 6200 millones. Con el barril actual, seguramente será más alto”.
Ya en 2025, YPF tuvo un ebitda de US$ 5009 millones, el más alto en una década. Cuando lo anunció, a inicios de febrero en Nueva York, Marín también develó su plan de inversiones para este año: un récord de US$ 5800 millones. Concentrará el 70 por ciento en Vaca Muerta. La empresa -su CEO- apunta a llegar a diciembre con una producción diaria de 250.000 barriles netos, es decir, sólo la producción operada por la empresa.
“Números de verdulero, como mi abuelo Marín, que se ponía el lápiz en la oreja -ameniza-: estábamos a 200.000 a fin de año y, por declino, te caen 60.000 para diciembre; si YPF no hiciera nada, estará en 140.000. Por eso, estamos haciendo pozos. Para levantar esos 60.000 y sumar 50.000. El esfuerzo es muy impresionante. Vamos en muy buen sendero”.
El primer semestre finalizará con 215.000 barriles. El gran salto será en el segundo. “Hoy estamos exportando 40.000 barriles. Todo el extra que se genere para diciembre terminará siendo exportación. O, también, dejaremos de comprar. Hoy compramos el 30 por ciento de la producción para refinar y exportamos el 10. Somos 20 por ciento neto comprador de crudo”, dimensiona.
Marín anticipa que, en abril de 2027, volará a Nueva York para actualizar el plan de largo plazo de YPF. Para entonces, la empresa -promete; confía- será 100 por ciento no convencional. Vendido Manantiales Behr a Pecom (US$ 410 millones), el último remanente de campos maduros son un área en Río Negro, otra en Neuquén y sus participaciones no operadas de gas en Salta, donde es socia de PAE y Tecpetrol.
“Hemos ido a Brasil. Vamos a hacer licitación con empresas medianas y chicas de allá”, cuenta sobre esos activos en el Norte. “Los brasileños están cuatro o cinco años adelantados al ecosistema que tenemos hoy acá. Ya les fue bien con el maduro y, como esas áreas están en el norte, son gasíferas y tienen permisos de exportación, les pueden ser atractivas”.
La decisión se tomará con el mismo norte con el que definió la venta de sus acciones en Profertil (US$ 600 millones), los pasos de Argentina LNG y, en algún momento de este año, su desprendimiento de la participación en MetroGas. “Hacemos lo que más le conviene a YPF. Si lo hago bien para YPF, le conviene a la Argentina”, dice, convencido.
Por eso, se emocionó cuando, el 27 de marzo, recibió el llamado de sus abogados. Recién aterrizado de Houston, fue a comunicarle a Javier Milei la decisión de la Corte de Apelaciones para el Segundo Circuito con sede en Nueva York, de anular el fallo que había condenado a la Argentina a pagar US$ 16.000 millones -más punitorios e intereses- por la expropiación de YPF. “Haber perdido un juicio de esta envergadura podía extinguir a la compañía”, fue una de sus primeras declaraciones públicas. “Despeja un problema en la Argentina y que vos no tengas un socio que, si perdía un juicio, está en una complicación muy grande”, otra dwe sus reflexiones, en relación al riesgo con el que la empresa cargaba por esa contingencia de su accionista principal. En términos concretos, una espada que dejó de pender sobre su cabeza y que espantaba a potenciales socios, más aprensivos a la incertidumbre -y eventuales sanciones y conflictos- que podía haber por las derivaciones de ese caso.
(La versión original de esta nota se publicó en la edición número 386 de la revista Apertura, correspondiente a marzo/abril de 2026)
