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Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Meta (exFacebook), es uno de sus grandes fanáticos. Otro ávido jugador es Reid Hoffman, uno de los socios creadores de Linkedin. Es uno de los juegos de mesa favoritos de la elite de Silicon Valley, que señala que puede utilizar la filosofía del juego al mundo de los negocios. Catan (antes conocido como Colonos de Catan) es uno de los títulos más exitosos a nivel mundial con más de 40 millones de copias vendidas desde su creación. Y todo empezó con la obsesión de un niño con los cuentos vikingos.
Cuando tenía 11 años, Klaus Teuber recibió un regalo que no olvidaría. Un juego de mesa con figuras pintadas a mano en el que se enfrentaban romanos y cartagineses. Creaba paisajes, inventaba historias y decidía la suerte de cada soldado con los dados.
Sin embargo, Klaus puso en pausa su pasión por los juegos y al crecer se unió a la clínica odontológica de su padre. No le gustaba su trabajo, entonces se dispersaba leyendo historias sobre famosos conquistadores. Una de sus favoritas era la de los vikingos. En particular le llamaba la atención esta avidez por la aventura, de salir a navegar sin rumbo y encontrarse con lo desconocido.
De la clínica a los juegos
Un día empezó a canalizar su creatividad ideando juegos en el sótano de su casa. El primero fue Barbarossa, en 1988, en el que los jugadores debían armar esculturas de arcilla y tratar de adivinar la figura de su oponente. Si bien le costó que alguien publicara su título, cuando lo logró fue un éxito inmediato. Ese mismo año ganó el premio Spiel des Jahres (Juego del año, en alemán).
Catan o Die Siedler von Catan (Colonos de Catan) salió al mercado en 1995 cuando Teuber aún trabajaba en la clínica odontológica. Se inspiró en los vikingos para crear un gran mapa con varias islas. Pero se dio cuenta que era un territorio demasiado vasto para un juego y pasó los siguientes cuatro años buscando como achicar las proporciones del tablero y así llegó al diseño actual de hexágonos.
Los jugadores compiten por establecer la colonia más exitosa en esta isla ficticia. Para lograrlo deberán construir caminos, poblados y ciudades y esto solo pueden hacerlo con recursos (piedra, madera, trigo y ovejas). Si bien los dados pueden otorgarte cartas de recursos también es preciso comerciar con el resto de los jugadores para conseguir lo necesario.
El exponente de los "eurojuegos"
Teuber lo presentó en la feria de Núremberg en 1995 y ahí mismo vendió 400.000 copias entre los distribuidores. En Alemania fue un éxito inmediato y se transformó en uno de los grandes exponentes de los "eurojuegos". Esta categoría nació durante la posguerra, cuando los alemanes buscaban juegos con menos conflicto, más centrados en la estrategia y cooperación y sin jugadores eliminados para que todos puedan disfrutar de la partida hasta el final.
Al año siguiente llegó a los Estados Unidos, de la mano de Mayfair Games. Catan fue el primero de los "eurojuegos" en conquistar el continente americano. Recién en 1998, Teuber decidió abandonar su trabajo para dedicarse full time a los juegos de mesa. Cuatro años más tarde fundó Catan GmbH, sociedad con la que la familia aún controla la marca y la distribuye en más de 40 idiomas a través de licencias.
Quién lo trae a la Argentina
Después de la versión básica, la compañía lanzó expansiones y versiones especiales. En 1997 presentaron la de "Marinos" que vendió 1 millón de copias y ese mismo año sacaron un juego de cartas que movió 1,4 millón de unidades en Alemania. En total cuenta con 80 spinoffs hasta hoy, desde ediciones de Game of Thrones hasta Star Trek.
En la Argentina, Catan es distribuido por la empresa Devir, que lo importa desde Alemania. Para fines de este año esperan llegar a las 30.000 unidades vendidas desde su llegada en 2019.
Teuber murió en abril de 2023 a los 70 años y dejó al mando a sus hijos: Guido se encarga del mercado americano, mientras que Benjamin se enfoca en el europeo. Más allá del juego de mesa, Catan también tiene su versión digital y recientemente debutó el Console Edition para Playstation y Xbox.
