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Una poderosa tormenta de gran escala avanza sobre Estados Unidos este martes 17 de marzo y genera un escenario climático extremo con múltiples amenazas simultáneas. El sistema, impulsado por un frente frío intenso y un patrón atmosférico inestable, impacta desde el Medio Oeste hasta la costa este con fenómenos severos.

El pronóstico emitido por el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NWS) y el Centro de Predicción del Tiempo advierte que el evento combina tormentas eléctricas, nevadas intensas, ráfagas de viento destructivas e inundaciones en varias regiones, en continuidad con lo anticipado durante la noche del lunes.

El National Weather Service anuncia la llegada de una fuerte tormenta de nieve

El sistema meteorológico se desplaza desde el centro del país hacia el este, afectando zonas clave como Illinois, Indiana, Ohio, Pensilvania, Nueva York y sectores de Nueva Inglaterra. En estas áreas se esperan tormentas eléctricas severas con potencial de granizo, vientos dañinos y posibles tornados aislados.

En paralelo, el norte del Medio Oeste y la región de los Grandes Lagos, incluyendo Michigan y Wisconsin, enfrentan nevadas intensas combinadas con hielo y ráfagas que podrían superar los 70 km/h, generando condiciones de ventisca y cortes de energía.

NWS pronostica fuertes tormentas y nevadas para varios sectores del país durante el día de hoy. Fuente: Archivo.

Además, el avance del sistema provoca una fuerte caída de temperaturas detrás del frente frío, consolidando un escenario típico de tormenta invernal tardía con acumulaciones significativas de nieve en varias ciudades.

Habrá alerta de inundaciones y lluvias intensas en estas ciudades

Las lluvias intensas se concentran especialmente en el noreste y el Atlántico medio, donde estados como Connecticut, Nueva Jersey y Nueva York permanecen bajo vigilancia por inundaciones. El exceso de agua, sumado al deshielo previo, incrementa el riesgo en zonas urbanas y áreas cercanas a ríos.

El NWS advierte que podrían producirse inundaciones repentinas en calles, rutas y zonas bajas, especialmente donde los sistemas de drenaje son insuficientes.

Al mismo tiempo, ciudades del corredor I-95, como Washington D.C., Baltimore y Filadelfia, enfrentan tormentas eléctricas con lluvias torrenciales y ráfagas intensas que complican la circulación y elevan el riesgo de daños estructurales.