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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó su proyecto de presupuesto para 2027 con un giro contundente: aumentar un 44% el gasto en defensa hasta alcanzar 1,5 billones de dólares, el nivel más alto en décadas.
La iniciativa llega en medio de la escalada del conflicto con Irán y deja en claro la prioridad de la Casa Blanca: fortalecer el poder militar incluso por encima de programas sociales clave.
El plan, que ya genera fuertes tensiones en el Congreso, también incluye un recorte del 10% en programas federales no vinculados a la defensa, lo que impactaría directamente en áreas sensibles como salud, vivienda y asistencia social.
Estados Unidos destina más dinero a la defensa y el control migratorio
El eje central del presupuesto es el refuerzo del aparato militar y de seguridad. En ese marco, el Gobierno busca ampliar los recursos destinados a la política migratoria, con un fuerte enfoque en el control y las deportaciones.

Entre las medidas más relevantes aparecen:
- ampliación de centros de detención con 100.000 plazas para adultos y 30.000 para familias
- refuerzo del presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS)
- mantenimiento de fondos para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE)
- eliminación de programas de reasentamiento de refugiados
La estrategia apunta a endurecer la política migratoria en paralelo al aumento del gasto militar.
Recortes a programas sociales y áreas clave: a quiénes perjudica
Para financiar este incremento histórico en defensa, el proyecto propone recortes profundos en múltiples sectores del Estado. Trump fue explícito al respecto al señalar: “Estamos peleando guerras. No podemos ocuparnos del cuidado infantil”.
Los ajustes alcanzan a varias áreas:
- reducción del 19% en el Departamento de Agricultura
- recorte del 13% en Vivienda y Desarrollo Urbano
- disminución del 12% en Salud y Servicios Humanos
- eliminación de fondos para programas de energía renovable
También se plantea cancelar más de 15.000 millones de dólares destinados a infraestructura aprobada durante la gestión de Joe Biden, lo que marca un cambio de rumbo en la política económica.
El ajuste también impacta en ciencia, aeropuertos y proyectos federales
El presupuesto no solo afecta a los programas sociales. También introduce cambios en áreas estratégicas:
- recorte de 5.600 millones de dólares a la NASA, incluyendo su división científica
- propuesta para privatizar controles de seguridad en aeropuertos, hoy a cargo de la TSA
- creación de un fondo de 10.000 millones de dólares para proyectos de “embellecimiento” en Washington
En el caso de la NASA, la reducción equivale a cerca del 23% de su presupuesto, lo que podría impactar en futuras misiones espaciales.
Déficit récord y choque político en puerta
El plan llega en un contexto delicado: Estados Unidos enfrenta déficits anuales cercanos a los 2 billones de dólares y una deuda que supera los 39 billones.
Además, el Congreso ya se encuentra trabado en la discusión del gasto actual, con fuertes diferencias entre republicanos y demócratas, especialmente en torno a la política migratoria.













