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Myanmar es considerado uno de los países más peligrosos del mundo: en guerra desde hace 78 años, registró en 2025 más de 7.000 civiles muertos, la cifra más alta desde el golpe militar de 2021. Su población vive entre ataques aéreos, desplazamiento masivo y represión.
Así lo documentó Amnistía Internacional en su balance anual sobre el país. Según la organización, más de 3,5 millones de personas continúan desplazadas y los ataques contra civiles alcanzaron en 2025 su nivel más letal en cuatro años.
¿Por qué es considerado el país más peligroso del mundo?
El conflicto armado en Myanmar comenzó poco después de su independencia, en 1948, y se intensificó tras el golpe de Estado de 2021. El ejército recuperó territorio, pero las muertes de civiles superaron las 7.000 durante 2025.
Los ataques aéreos crecieron más de un 50% respecto de 2024, de acuerdo con la Oficina de Derechos Humanos de la ONU. La violencia, sin embargo, no se limita a los bombardeos: el informe documenta varias formas de abuso contra la población civil.
Las principales violaciones documentadas
- Ataques aéreos contra escuelas, hospitales y zonas pobladas.
- Trabajo forzoso y reclutamiento militar obligatorio.
- Centros de ciberestafas donde se retiene a personas mediante trata y tortura.
- Muertes bajo custodia por torturas y falta de atención médica.

¿Cómo es vivir en el país más peligroso del mundo en guerra?
Para los civiles, la vida cotidiana en Myanmar está marcada por el desplazamiento y la inseguridad. La economía se deterioró, el precio de los alimentos subió y el hambre aumentó en las zonas de conflicto.
A esto se suma la represión: nuevas leyes castigan con cárcel —e incluso con la pena de muerte— las críticas al gobierno militar de cara a las elecciones de diciembre. Además, el recorte de la ayuda exterior de Estados Unidos golpeó servicios esenciales.
El impacto del recorte de ayuda
- Cierre de hospitales en campos de personas refugiadas.
- Falta de acceso a alimentos y atención médica en la frontera con Tailandia.
- Mayor exposición de niños y niñas al trabajo infantil y al reclutamiento forzado.













