- Dejó su departamento y convirtió el auto en su nueva casa
- El día que descubrió que ya no podía pagar la renta
- De Argentina a California: cómo comenzó su historia
- Trabajó en un club nocturno y llegó a ganar US$700 por noche
- La maternidad cambió sus prioridades
- Perdió su trabajo y la situación se volvió todavía más difícil
- Un salto por decisión propia: “Prefiero estar en el auto”
- La historia que contó en TikTok y se volvió viral
Angelina Cuello (53) atravesó una situación que cambió por completo su manera de vivir en Estados Unidos.
Después de varios años instalada en California, tuvo que abandonar el departamento donde residía y encontrar una alternativa para poder sostener sus gastos.
La decisión llegó después de hacer cuentas y comprobar que sus ingresos ya no alcanzaban para cubrir el costo de la vivienda.
Con un alquiler de US$2.300 y un sueldo de US$2.000, la argentina terminó durmiendo en su Toyota Corolla y reorganizando toda su vida alrededor de su vehículo.
Dejó su departamento y convirtió el auto en su nueva casa
Desde septiembre de 2024, el auto de Angelina pasó a ser su principal lugar para dormir.
La argentina dejó el departamento de tres ambientes que había alquilado durante cinco años en West Hollywood y comenzó a pasar las noches en estaciones de servicio, estacionamientos y establecimientos abiertos durante las 24 horas.
“Dormí en el estacionamiento del edificio donde viví los últimos cinco años. Lloré toda la noche”, contó.
Con el tiempo, tuvo que adaptar su rutina: para ducharse comenzó a utilizar un gimnasio y recurrió a lavanderías públicas para lavar su ropa.
La falta de una vivienda estable modificó incluso las actividades más básicas de su vida cotidiana.
El día que descubrió que ya no podía pagar la renta
La situación de Angelina cambió cuando su hijo cumplió 18 años y se fue a estudiar a una universidad de Washington D.C. Según su relato, su expareja dejó entonces de pagar el alquiler del departamento.
El problema fue inmediato: Angelina quedó sola frente a una renta de US$2.300 mensuales, mientras cobraba aproximadamente US$2.000 por su trabajo.
La argentina había advertido previamente que podía quedarse sin vivienda y pidió que se reconsiderara la decisión, pero finalmente tuvo que abandonar el departamento.
La historia ocurre en un contexto en el que el costo de la vivienda se convirtió en uno de los principales obstáculos para numerosos trabajadores que buscan mantenerse en California.
De Argentina a California: cómo comenzó su historia
Angelina nació en Castelar, provincia de Buenos Aires, y conoció Estados Unidos cuando tenía apenas 13 años. Tres años después, sus padres decidieron instalarse definitivamente en California.
Durante su adolescencia vivió un proceso de adaptación marcado por las dificultades para manejar el idioma y continuar sus estudios. Años más tarde, decidió viajar a México para intentar cumplir su sueño de convertirse en actriz.
Estudió en el Centro de Educación Artística de Televisa y durante seis años realizó audiciones para diferentes producciones. Sin embargo, después de atravesar un conflicto dentro de la empresa, regresó a Los Ángeles en 2002.
Trabajó en un club nocturno y llegó a ganar US$700 por noche
Al regresar a California, Angelina necesitaba generar ingresos y comenzó a trabajar en un restaurante.
Su dominio limitado del inglés dificultó el acceso a determinados puestos y terminó tomando una decisión que todavía recuerda con arrepentimiento: comenzó a trabajar en un club nocturno.
Según contó, podía llegar a ganar US$700 por noche. Ese ingreso modificó rápidamente su situación económica y le permitió acceder a un estilo de vida que incluía un departamento en West Hollywood, autos de alta gama y productos de marcas reconocidas.
La maternidad cambió sus prioridades
A los 33 años, Angelina quedó embarazada y el nacimiento de su hijo significó un cambio profundo en su vida.
“Cuando nació mi hijo conocí el amor por la vida”, recordó.
Durante los primeros años de maternidad dejó de trabajar y utilizó sus ahorros. Después regresó al club nocturno durante los fines de semana, hasta que el padre de su hijo comenzó a contribuir con el alquiler.
Más adelante, Angelina consiguió empleos convencionales, entre ellos como supervisora en una escuela y agente de seguridad. Durante años pudo mantener una vida relativamente estable y concentrarse en la crianza de su hijo.
“Crié a mi hijo con monedas y milagros. Siempre fue mi prioridad”, aseguró.
Perdió su trabajo y la situación se volvió todavía más difícil
La situación volvió a complicarse en enero de 2025, cuando Angelina perdió su empleo como agente de seguridad en un centro de menores.
Hasta ese momento, el puesto le proporcionaba unos US$2.000 mensuales. Después del despido, comenzó a depender de un seguro de desempleo de US$676 cada dos semanas, equivalente a unos US$1.352 mensuales.
Desde entonces, su prioridad pasó a ser conseguir un nuevo empleo que le permita volver a alquilar una vivienda.
La argentina calcula que necesitaría ganar al menos US$4.000 por mes para poder afrontar una renta de entre US$2.100 y US$2.400 y mantener el resto de sus gastos.
Un salto por decisión propia: “Prefiero estar en el auto”
Aunque reconoce las dificultades de su situación, Angelina también asegura que encontró cierta sensación de libertad en su nueva forma de vida.
Camina todos los días, va al gimnasio por las noches y trata de mantener sus antiguas rutinas, incluso mientras vive en el auto.
En el interior del Corolla guarda sus pertenencias en dos contenedores de plástico, ya que el baúl del vehículo está roto. Su rutina también incluye buscar lugares tranquilos durante el día y sitios donde pueda permanecer durante la noche.
“Prefiero estar en el auto que andar tirando mi dinero en una habitación”, afirmó.
La historia que contó en TikTok y se volvió viral
Angelina comenzó a compartir su experiencia en redes sociales. En febrero de 2026, uno de sus videos sobre cómo es vivir en un auto en Estados Unidos superó los 9 millones de reproducciones.
Su cuenta de TikTok también se convirtió en una fuente de ayuda económica: parte de sus más de 109.000 seguidores le realizan donaciones que le permiten pagar algunas noches en moteles.
Al mismo tiempo, recibió críticas de usuarios que cuestionaron su decisión de vivir en el vehículo. Angelina respondió que mantener ciertos hábitos de alimentación, higiene y ejercicio no significa que su situación económica sea cómoda.
“Muchos dicen que soy homeless VIP. Mi realidad es que vivo en el auto, muchas veces duermo ahí y, si no, en moteles”, explicó.