

Las baldosas amarillas con puntos en relieve que se ven en las esquinas de las calles cumplen una función que va mucho más allá de lo estético. Estas superficies presentes en numerosas ciudades de Estados Unidos, forman parte de la infraestructura de accesibilidad urbana y están diseñadas para advertir sobre posibles peligros a las personas con discapacidad visual.
Conocidas como pavimento podotáctil o superficies de advertencia detectable, permiten reconocer mediante el tacto de los pies o el bastón blanco que se está llegando a un límite de la vereda o a una zona de circulación vehicular. De esta manera, ayuda a identificar el momento en que es necesario detenerse, prestar atención al entorno y evaluar si es seguro cruzar.
En Estados Unidos, estas superficies están contempladas en las normas y pautas federales de accesibilidad. La Americans with Disabilities Act (ADA), la ley que protege los derechos de las personas con discapacidad, establece estándares para mejorar la accesibilidad, mientras que la U.S. Access Board desarrolla pautas técnicas para los espacios públicos peatonales.
¿Qué significan las baldosas amarillas con puntos que hay en las esquinas?
Las baldosas con puntos en relieve son señales táctiles de advertencia, su presencia indica que el peatón se aproxima a una zona en la que debe prestar especial atención, como el encuentro entre una rampa del vereda y la calzada. En inglés, se conocen como detectable warning surfaces y sus relieves redondeados reciben el nombre de truncated domes.
Según los estándares de accesibilidad publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en ADA.gov, estas superficies deben tener una textura formada por domos truncados y cumplir medidas específicas. La sección 705 de los estándares de 2010 establece que los relieves deben tener una altura de aproximadamente 5,1 milímetros, además de diámetros y distancias determinadas entre sí.
En este sentido, demanda que la superficie contraste visualmente con el pavimento que la rodea, ya sea mediante una combinación clara sobre oscura u oscura sobre clara. Por eso, aunque el amarillo es un color frecuente en estas baldosas, no es el único permitido por esos estándares ya que lo importante es que exista contraste visual donde la textura y la disposición de los puntos son fundamentales para que la advertencia pueda reconocerse por el tacto, incluso cuando la persona no puede distinguir los colores o ver la superficie.

¿Para qué sirven las baldosas podotáctiles y cómo ayudan a las personas con discapacidad visual?
La función de estas baldosas es advertir a las personas ciegas o con baja visión que están llegando a una transición peligrosa, especialmente cuando la vereda desciende hasta el nivel de la calle. Al detectar los relieves con los pies o con el bastón blanco, pueden reconocer que se aproximan al cruce y tomar precauciones antes de avanzar.
La señal es importante en las esquinas con rampas, porque estas eliminan el desnivel que tradicionalmente separaba la vereda de la calzada. Sin una advertencia táctil clara, puede resultar más difícil identificar dónde termina el espacio peatonal y comienza la zona por la que circulaban los vehículos.
La U.S. Access Board explica que estas superficies proporcionan una textura distintiva para advertir sobre la proximidad de áreas vehiculares y otros peligros, como los bordes de andenes ferroviarios. No obstante, las baldosas no indican cuándo cruzar ni reemplazan otras medidas de seguridad, como los semáforos peatonales, las señales sonoras o la atención al tránsito, ya que su propósito es aportar una señal adicional para que las personas puedan desplazarse con mayor autonomía.
¿Por qué estas baldosas se utilizan en las calles de Estados Unidos?
La sección 406.8 de los estándares de transporte del Departamento de Transporte de Estados Unidos contempla superficies de advertencia detectable en las rampas de vereda. A su vez, la U.S. Access Board publicó las pautas de accesibilidad para los espacios públicos peatonales, conocidas como Public Right-of-Way Accessibility Guidelines (PROWAG), que incluyen requisitos específicos para las rampas y las transiciones a nivel en los cruces peatonales, con excepciones para determinadas situaciones.
Dichas pautas dictan que las superficies deben contar con relieves en forma de domos truncados y cumplir especificaciones sobre su tamaño, separación y ubicación. El objetivo es que la señal táctil posea características reconocibles y consistentes para aquellos peatones que dependen de ella para desplazarse.












