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Las hojas amarillas de las plantas pueden ser una señal de que algo no está funcionando correctamente, pero no siempre indican falta de agua. En algunos casos, agregar más líquido puede empeorar el problema y comprometer la salud de las raíces.

Según explica la Universidad Estatal de Utah, el exceso de riego es una de las principales causas de problemas en las plantas de interior. La institución advierte que mantener la tierra demasiado húmeda puede favorecer la aparición de organismos que provocan la pudrición de las raíces.

¿Por qué regar demasiado puede provocar hojas amarillas en las plantas?

Cuando la tierra permanece saturada de agua, las raíces pueden sufrir daños por la falta de oxígeno. Esta situación dificulta la absorción de agua y afecta el desarrollo de la planta.

Los especialistas advierten que el exceso de humedad puede generar síntomas similares a los de la sequía, como hojas marchitas o amarillentas. Por eso, regar nuevamente sin comprobar el estado de la tierra puede agravar el problema.

Además, la Universidad señala que un sustrato demasiado húmedo puede favorecer la aparición de organismos que provocan la pudrición de las raíces, especialmente en las plantas de interior.

¿Cómo saber si una planta necesita agua antes de regarla?

La institución recomienda revisar la humedad de la tierra en lugar de seguir un calendario de riego idéntico para todas las plantas.

Para identificar si necesitan agua, los especialistas aconsejan:

  • Introducir un dedo unos centímetros en la tierra: permite comprobar si el sustrato continúa húmedo debajo de la superficie.
  • Observar el aspecto de la tierra: si está clara, agrietada y separada de los bordes de la maceta, puede estar demasiado seca.
  • Prestar atención al exceso de humedad: un sustrato oscuro y viscoso puede indicar demasiada agua y riesgo de pudrición de raíces.
  • Controlar el drenaje: al regar, el agua debe poder salir por los orificios de la maceta. Después de aproximadamente una hora, conviene retirar el líquido acumulado en el plato.
Antes de volver a regar una planta, los especialistas recomiendan comprobar la humedad de la tierra. Fuente: ShutterstockShutterstock

La frecuencia del riego depende de factores como la luz, la temperatura, la humedad ambiental, el tamaño de la maceta y el tipo de sustrato. Por eso, no existe una cantidad de días entre riegos que funcione para todas las plantas.