El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos ha implementado de manera general y sin excepciones una normativa destinada a fortalecer los protocolos de seguridad nacional utilizados en los aeropuertos.
Desde diciembre, se realiza sin excepciones la recopilación de datos biométricos de todos los no ciudadanos que ingresan y egresan del país. Este protocolo busca identificar, por ejemplo, individuos catalogados como criminales, terroristas o visitantes ilegales que han sido deportados anteriormente, con el fin de perfeccionar los procesos de admisión.
Nueva regulación en Estados Unidos: retendrán los datos de estas personas por hasta 75 años
Según lo indicado por las autoridades en un comunicado oficial, se han intensificado los procesos de biometría facial y tecnología avanzada para la verificación de identidad con el propósito de robustecer los protocolos de entrada y salida al país mediante medios aéreos, terrestres o marítimos.
El control se aplica de manera generalizada a todos los extranjeros y, en caso de que no exista inconveniente alguno, constituye un paso adicional de los protocolos estándar al ingresar o retirarse de Estados Unidos.
En este sentido, la participación de los ciudadanos estadounidenses es voluntaria. Si deciden participar, las fotografías tomadas serán eliminadas en un plazo de 12 horas, mientras que, para los no ciudadanos, las imágenes se conservarán por un período de hasta 75 años.
Previamente había excepciones para este procedimiento, como en el caso de diplomáticos o ciudadanos canadienses; sin embargo, desde el pasado 26 de diciembre, la normativa se aplica a todos los no ciudadanos.
Qué busca Estados Unidos con esta medida
El uso de la biometría facial proporciona una capa adicional de seguridad y permite a la CBP identificar a criminales y terroristas tanto conocidos como sospechosos; prevenir el fraude en visados y el uso de documentos falsificados; detectar a individuos que exceden su tiempo de estancia y a no ciudadanos que se encuentren en Estados Unidos sin la debida admisión o libertad condicional; y prevenir el reingreso ilícito de personas que han sido previamente deportadas, según indican las autoridades.
De este modo, el sistema tiene como objetivo verificar de antemano la identidad del viajero con el fin de impedir ingresos considerados peligrosos y asegurar que todos los procedimientos migratorios se realicen de manera rigurosa.