En el estado de Alaska se produce un fenómeno astronómico que impactará en la salud y la rutina de todos los residentes de la ciudad de Utqiagvik, que está posicionada al norte del territorio. Se trata de la luz diurna interminable.
El sol no se pondrá y el día parecerá eterno durante 84 días, un fenómeno en el que el astro permanece visible las 24 horas, sin ningún momento de oscuridad. Si bien muchas personas disfrutan este período por la extensión de las horas de luz, eso no significa que también aumente el calor: las temperaturas en esta ciudad apenas alcanzan los 9 °C.
Llega la “gran luz eterna” a Estados Unidos: ¿Por qué tiene lugar este fenómeno?
Este proceso se explica por la inclinación del eje terrestre a unos 23,5° respecto de su orbita alrededor del sol. El fenómeno provoca que algunas zonas del circulo polar reciban luz solar continua durante más de 80 días. El último atardecer hasta dentro de 84 días tuvo lugar el 11 de mayo.
En la ciudad más al norte de Alaska, Utqiagvik, el sol puede rozar el horizonte pero nunca llega a bajar completamente, por lo que la noche tarda más de 2 meses en volver a estas zonas durante lo que se denomina sol de medianoche.
No obstante, este fenómeno astronómico no impacta en las temperaturas, que rondan los 9°C en el verano. Adicionalmente, este tiempo sin noches afecta al sueño y a la percepción del tiempo.
Se vienen 80 días consecutivos sin noche y con oscuridad cero en todas estas zonas: ¿Cómo afecta a las personas este fenómeno?
Como durante más de dos meses la luz es interminable, se altera el ritmo circadiano, también denominado reloj biológico, y se modifican los horarios naturales del cuerpo. Por ello, muchas personas expuestas a este fenómeno pueden experimentar dificultades para dormir ya que el cerebro aún percibe que es de día.
Esto sucede porque la producción de melatonina, la hormona que induce al sueño, puede disminuir significativamente debido a la falta de oscuridad total. La falta de descanso apropiado puede derivar en irritabilidad, fatiga, ansiedad o desorientación temporal, así como también cambios en el apetito y los niveles de energía.
No obstante, como se trata de un evento previsto por la población de las zonas afectadas, las personas suelen adaptarse con el uso de cortinas blackout, mascaras para dormir y rutinas que mantengan un ciclo diario normal.
A su vez, más allá de los impactos en los hábitos de descanso, varias personas también pueden sentir mejoras en el ánimo y extender su actividad física debido a la luz solar prolongada.