Según el sitio web de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades no transmisibles constituyen la causa predominante de fallecimiento y limitaciones físicas a nivel global. No obstante, afirman que gran cantidad de ellas pueden evitarse mediante la disminución de los elementos de riesgo habituales.
Por esa razón, conoce qué es el dolor de espalda, cuáles son sus síntomas, cómo reducir los factores de riesgo y cuáles son los mejores tratamientos disponibles.
¿Qué es el dolor de espalda?
Según explica el portal sobre salud Mayo Clinic, el dolor de espalda es una afección común que afecta a personas de todas las edades. Se puede manifestar en diferentes áreas de la espalda, incluyendo la parte baja, media y alta y puede ser agudo o crónico.Las causas del dolor de espalda son variadas e incluyen lesiones, malas posturas, enfermedades degenerativas y estrés. Este malestar puede limitar la movilidad y afectar la calidad de vida, por lo que es importante buscar atención médica si persiste.
¿Cuáles son los síntomas del dolor de espalda?
El dolor de espalda puede variar desde un dolor muscular hasta una sensación de ardor o dolor muy agudo o punzante. Además, el dolor se puede extender hacia la pierna. Agacharse, girarse, levantar peso, estar de pie o caminar puede empeorarlo.
Cuándo debes consultar con un médico
Comunícate con tu proveedor de atención médica si tu dolor de espalda:
- dura más de algunas semanas;
- es intenso y no mejora con el descanso;
- se propaga a una o ambas piernas, en especial si se extiende por debajo de la rodilla;
- provoca debilidad, entumecimiento u hormigueo en una o ambas piernas;
- está acompañado de una pérdida de peso sin causa aparente.
- ocasiona problemas de vejiga o intestino nuevos;
- está acompañado por fiebre;
- aparece después de una caída, un golpe en la espalda u otra lesión.
¿Cómo saber si una persona tiene dolor de espalda?
El diagnóstico del dolor de espalda comienza con un examen físico por parte del proveedor de atención médica, quien evaluará la movilidad del paciente y la intensidad del dolor en una escala del 0 al 10. Esta evaluación permite identificar la localización del dolor, la capacidad de movimiento y la presencia de espasmos musculares, además de descartar causas más graves.
Para profundizar en el diagnóstico, se pueden realizar pruebas como radiografías, resonancias magnéticas o tomografías computarizadas, que ayudan a visualizar problemas en huesos y tejidos. También se pueden llevar a cabo análisis de sangre y estudios de los nervios para detectar infecciones o presiones en los nervios, lo que contribuye a identificar la causa del dolor de espalda.
¿Cómo prevenir y tratar el dolor de espalda?
Para tratar el dolor de espalda, es importante mantener una actividad física moderada, como caminar y evitar el reposo en cama. Los analgésicos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroides, pueden ser efectivos, pero deben usarse según las indicaciones para evitar efectos secundarios. Si el dolor persiste, es recomendable consultar a un proveedor de atención médica para considerar tratamientos adicionales.
La fisioterapia puede ser una herramienta valiosa para prevenir el dolor de espalda. Un fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios que aumenten la flexibilidad y fortalezcan los músculos de la espalda y el abdomen. Además, aprenderás a modificar tus movimientos para evitar agravar el dolor, lo que te permitirá mantenerte activo sin riesgo de lesiones.
En casos donde los tratamientos conservadores no son suficientes, existen procedimientos como inyecciones de cortisona o ablación por radiofrecuencia que pueden ofrecer alivio. La cirugía puede ser una opción para quienes sufren de debilidad muscular o dolor que se irradia hacia las piernas, especialmente en situaciones de hernias de disco o estrechamiento de la columna vertebral.