“El conflicto plantea un desafío económico complejo y diverso para las economías latinoamericanas, impulsado principalmente por su efecto en los precios del petróleo”, señala el informe de Citigroup.

La conclusión del Citi es que Uruguay aparece comparativamente bien posicionado, como el menos vulnerable entre los países evaluados, en la región por su mayor flexibilidad de política monetaria, menor exposición a subsidios energéticos, un nivel adecuado de reservas internacionales y una balanza comercial relativamente flexible frente a shocks externos.

El documento señala que Uruguay tiene una mayor flexibilidad de política monetaria, menor exposición a subsidios energéticos, un nivel adecuado de reservas internacionales y una balanza comercial relativamente flexible frente a shocks externos. En el ranking, Uruguay es seguido de Chile, Colombia y Brasil.

Elasticidad de la inflación

Uruguay obtuvo la calificación más alta en el indicador de elasticidad de inflación. Este dato coincide con un contexto local donde el Índice de Precios del Consumo (IPC) se ubica en 3,1%, una cifra que representa mínimos en 70 años. Este registro otorga un margen operativo considerable frente al objetivo del 4,5% establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU).

Otro de los pilares destacados por la entidad financiera es la baja exposición del país a través de subsidios energéticos. La estructura local permite una transmisión más directa de los precios internacionales sin generar distorsiones fiscales significativas.

Además, la resiliencia ante shocks globales se explica por la fortaleza en las reservas internacionales, un rubro en el que Uruguay solo se ubicó detrás de Guatemala y Perú en el contexto regional.

Efectos cambiarios y perspectivas de precios

El análisis de Citigroup también incorpora un apartado sobre la evolución del tipo de cambio. En marzo, el dólar experimentó una apreciación del 5,41% en el mercado local, lo que constituye el mayor incremento mensual desde el inicio de la pandemia. El informe sugiere que este movimiento cambiario podría influir en los niveles de competitividad de la economía.

En cuanto a la dinámica inflacionaria, el reporte anticipa que los incrementos recientes en los combustibles, sumados al alza global en el costo de los fertilizantes, podrían ejercer presión alcista sobre los precios.

La institución financiera señala que, bajo este escenario, resulta esperable que el IPC comience a converger hacia el rango meta del 4.5% en el corto o mediano plazo.

El país se encuentra en una posición neutra respecto a los términos de intercambio. Sin embargo, la evaluación concluye que esta situación no compromete las proyecciones de estabilidad, dado que los otros factores analizados -como la solidez de reservas y el control inflacionario-compensan la falta de holgura en el comercio exterior.