Renom explicó que si bien en el sur y este del país llovió cerca de la mitad de lo habitual, la situación actual no se encuadra, técnicamente, en lo que se puede considerar una sequía agropecuaria -falta de humedad en los suelos-, ni sequía hidrológica, el impacto en los cursos de agua. De todas formas reconoció que la escasez de lluvias está afectando la producción agropecuaria, con diferente magnitud.

El déficit hídrico afecta específicamente a los departamentos de Canelones, Montevideo, así como una “parte importante” de San José, Lavalleja, Maldonado y Rocha, señaló la experta.

El próximo martes está prevista una nueva reunión se volverá a reunir un comité especial creado para analizar la activación de la emergencia agropecuaria. Mientras tanto, diversos organismos habilitaron ayudas a los productores, y se prevén más medidas para los sectores más afectados

Renom explicó que este déficit ocurre en un contexto de altas temperaturas en el sur –incluso más altas que en Artigas-, poca humedad en la región, y con poco contenido de agua a nivel del suelo que viene cayendo desde mediados de octubre, de acuerdo a la medición del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.

El contenido de agua disponible del suelo en el sur en diciembre estuvo debajo del 30%, con zonas de Canelones, Maldonado y Lavalleja con valores de 10% a 20% de agua. La vegetación comienza a sentir estrés hídrico por debajo del 50% o 40%.

“Se hace mucha referencia a la última seca, bastante importante, de 2023. No estamos en esta situación. De hecho, a nivel de índices globales no está declarado esto como un fenómeno de la Niña, pero tenemos que comprender que los déficits de precipitación pueden venir por distintos modos de variabilidad climático que impactan en las lluvias en nuestro país”, dijo Renom en conferencia de prensa.

En este escenario de “precipitaciones escasas y caudales circulantes por debajo de los valores medios en la zona sur”, OSE solicitó a la población que haga un “uso responsable” del agua, como “no utilizar agua de manguera para el lavado de fachadas, patios, calles y veredas”, usar el agua “de forma racional en el lavado de vehículos”, hacer riegos de jardines de manera “eficiente y moderada”, realizar un “uso moderado de lavarropas y lavavajillas” y “minimizar el llenado de piscinas”.