Claudio Moro encarna una paradoja en el negocio de los paradores de ruta. En un sector en el que se supone que los usuarios vienen, él siempre los salió a buscar. Moro es el cofundador, junto a su padre Juan, de Minotauro, la compañía que, desde 1982, tiene el parador de la ruta 2, en el kilómetro 183, a la altura de la localidad de Castelli, en la provincia de Buenos Aires, y, más acá en el tiempo, con la cual produce dulce de leche y alfajores.
Famosas eran las paradas de las cuatro de la mañana, cuando Moro desafiaba a empleados y familiares a quedarse despiertos porque "vas a ver que van a aparecer los micros llenos de gente". Y aparecían. En los 80, la autovía 2 aún no existía y el trayecto entre Buenos Aires y Mar del Plata era un pasamanos de paradas de ruta a la altura de Chascomús, Castelli, Dolores y Maipú.
"Compramos el parador y analizamos todo el trayecto de la ruta y notamos que a los colectivos que salían les convenía hacer la parada en Castelli", recuerda.
"Salí a buscar compañías para ofrecerles el parador, porque necesitábamos firmas que lo utilicen todo el año. Les ofrecí controlar los pasajeros, y los horarios de entrada y salida de las unidades", recuerda Moro, quien convenció a Empresa Argentina y Antón, una firma que ya no existe, pero que entre sus socios tenía a Carlos Gesell (fundador de la ciudad de Villa Gesell). En temporada alta, Minotauro llegó a reunir hasta 40 colectivos en su predio de cuatro hectáreas. El servicio gastronómico y la recarga de combustible también forman parte de la propuesta de la compañía, que experimentó una baja del 4% en volumen este año.Baches en el caminoEn los '90, las empresas empezaron a incorporar el servicio a bordo justo cuando comenzó la construcción de la autovía. Moro no se desesperó. "Fui a hablar con el concesionario de la ruta, Covisur, y llegamos a un acuerdo al que se sumó la provincia de Buenos Aires para convertirnos en un centro de servicios de pasajeros, para prever problemas de seguridad vial", señala.
En la misma década, los paradores de Dolores y Maipú cerraron porque los colectivos ya no podían perder mucho tiempo en tantas paradas. Pero la menor competencia no los dejó de brazos cruzados. "Iba a las provincias del Norte y la Mesopotamia en busca de empresas para los servicios de verano. Antes y después de cada temporada, los visitaba personalmente para acercarles la propuesta gastronómica y de combustible", confiesa el empresario.
Minotauro reúne 56 empleados y sus principales clientes son las combis de pasajeros puerta a puerta, que surgieron a fines de los '90, ofreciendo servicios puntuales. El 80% de la facturación, que guarda bajo siete llaves, se canaliza por el servicio del parador a las firmas de transporte y sus pasajeros, y el 20% a la venta de dulce de leche y alfajores.
Hace tres años, la familia Moro invirtió u$s 200.000 de su bolsillo, para montar una fábrica de dulce de leche y alfajores bajo la marca Minotauro. "Ofrecíamos estos productos que hacíamos a fasón desde hace años, pero notamos que era un buen negocio y decidimos volcarnos a la producción propia", resume el cofundador, que acaba de desembolsar $ 3,5 millones (con créditos del Bapro) para abrir una cafetería en la ciudad de Chascomús antes de fin de año.
A mediano plazo, busca equilibrar las ventas entre el negocio tradicional y los alfajores. Por lo pronto, espera recuperar en 2015 el terreno perdido este año.
Facundo SonattiLa empresa- Año de fundación: 1982
- Actividad: parador en la ruta y fabricante de dulce de leche
- Empleados: 56
