En un notable avance en defensa del inversor, la Unión Europea está analizando mejorar la Mifid (Directiva Europea de Mercados e Instituciones Financieras) y uno de los posibles cambios es la eliminación de los incentivos (comisiones) que cobran de la banca los asesores financieros. Se estima que en Europa, y sobre todo en Reino Unido, se suprimirán a partir del año 2013.

El debate está sobre la mesa. Bruselas no ha definido aún si se tratará de una recomendación o bien será una normativa de obligado cumplimiento. Inicialmente se abrió un periodo de consulta.

El diario español La Vanguardia, acota al respecto que uno de los problemas de la actual crisis europea, al igual que la del 2008/2009, es que la mayoría de los inversores que han perdido dinero no estaban informados de los riesgos de los productos financieros que compraban y rara vez su perfil inversor coincidía con lo que se les vendía.

En España por ejemplo, hay registradas ante el organismo regulador español 64 empresas de asesoramiento financiero (o EAFIs), que dan empleo a unas 200 personas. Su bandera es que brindan asesoramiento independiente porque ofrecen productos financieros que no son propios, sino de terceros. Cobran honorarios por los servicios prestados, como cuando se acude al médico o al abogado, que en la práctica equivale a una comisión final pagada por el cliente entre el 0,5% y el 1,5%. Si esta fuera su única remuneración, realmente no existirían conflictos de interés. Sin embargo, complementariamente reciben comisiones que les pagan los bancos, sociedades de bolsa, fondos de inversión, hedge funds y compañías de seguro por llevarles clientes que compran sus productos y servicios financieros. De ahí que a pesar de ser independientes aún mantienen importantes conflictos de interés con sus clientes.

De acuerdo a Javier Kessler, presidente de la asociación del sector (Aseafi), las EAFIs han nacido para eliminar los conflictos de intereses (con el cliente) y tienen que ser lo más transparentes posible. Y para que se entienda, Kessler pone un ejemplo: Cuando acude al médico, ¿prefiere pagar por una buena consulta o que sean los laboratorios quienes pagan sus medicamentos y recomendaciones?. Pues algo así, explica, sucede en el mercado financiero: Hay que proteger al cliente final, añade. Estos cambios, cuando lleguen, afectarán también al resto de los jugadores del sector.

Aunque de muy difícil implementación en Latinoamérica debido a la informalidad en la que actúa la industria, la difusión de esta tendencia mundial contribuirá a que los inversores le demanden a sus asesores adaptarse al nuevo sistema de compensación o, en su defecto, analizarán cambiar por aquellos que ya lo hayan puesta en práctica. En cualquier caso, todo un avance para lograr transparencia en el mercado financiero como pocos asesores financieros venimos pidiendo desde hace rato.