De acuerdo a un análisis realizado por The Vanguard Group, uno de los administradores de activos más grandes del mundo -administra u$s 1,7 billones-, menos de tres de cada diez fondos de acciones registrados en los EE.UU. logran ganarle a la rentabilidad que genera el índice del mercado en donde invierten. Para el mismo universo de fondos de acciones, pero en su versión de registro offshore, que son en los cuales sí pueden invertir los residentes en Latinoamérica, la estadística muestra que menos de 2 de cada 10 fondos logran ganarle a la performance que genera el mercado en donde invierten.
La razón de que este último grupo de fondos, administrados por los mismos portfolio managers, tengan peor performance que los inscriptos en EE.UU., es que tienen costos aún más altos, generalmente más del doble, entre comisiones y gastos de administración.
Cuando se analizan los fondos de renta fija, o sea los que invierten en bonos, las estadísticas dan aún peor: menos de 2 de cada 10 para los inscriptos en EE.UU., y menos de 1 de cada 10 para los inscriptos offshore.
En todos los casos, las listas de los fondos que sí le ganan al mercado son erráticas. O sea que no hay ganadores que año a año le ganen consistentemente al mercado. Elegir a alguno de los ganadores del próximo año realmente es una apuesta y no una elección.
La enseñanza que le deja al inversor estos datos es muy valiosa. Ahora sabemos que los fondos de inversión tradicionales pierden en el juego de vender antes que el mercado caiga y comprar antes que suba. Y en caso de que haya fondos que realmente tienen alguna capacidad para ganarle consistentemente al mercado, este valor agregado lo terminan perdiendo con las altas comisiones que cobran. Si los que creemos más preparados, capacitados y con mayor información pierden en el juego de ganarle al mercado, no vale la pena ni intentarlo hacerlo nosotros y mucho menos esperar que un asesor financiero pueda hacerlo.
Definitivamente el mejor negocio es replicar la rentabilidad que da el mercado y no tratar de ganarle. Y en esta nueva lógica, los ETF son hoy en día los instrumentos más eficientes y cada vez más utilizados para invertir en los mercados de acciones. Los ETF, por sus siglas en inglés de Exchanged Traded Funds, son instrumentos de inversión que tienen la sola función de espejar la composición y, por ende la rentabilidad, de índices de mercados al menor costo posible. En menos de una década, las activos bajo administración han crecido más de 14 veces, alcanzando u$s 1,4 billones. Lo interesante es que existen ETF de los principales mercados globales, incluyendo a Brasil, México o Chile, pero aún no el de Argentina. Y sus costos son ínfimos en relación con los fondos de inversión tradicionales.
Cuando se trata de invertir en renta fija, el inversor o su asesor financiero, tiene mejores probabilidades de realizar un mejor performance de su cartera de bonos y plazo fijos simplemente estructurándola en base a su real necesidad de flujo de fondos, al tiempo que se ahorra las comisiones astronómicas que cobran los fondos.
Casi silenciosamente el mercado de fondos está cambiando dramáticamente. Quienes toman ventaja de esto cambios son los grandes inversores que están más informados respecto de las verdaderas posibilidades de rentabilidad y de los costos transaccionales asociados. Pero poco a poco estos cambios llegarán a los de mediana envergadura permitiendo que el mercado opere, finalmente, en forma más transparente agregando verdadero valor a los inversores.