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FATE anunció este miércoles el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y el despido de 920 empleados. La empresa, fundada en 1940, comunicó que el cese de actividad rige “a partir del día de la fecha” y atribuyó la decisión a los malos resultados económicos acumulados en los últimos años.
Horas después del anuncio, Aluar Aluminio -la mayor productora de aluminio del país- informó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) la compra de una parte del predio de FATE por u$s 27 millones. Aluar forma parte del holding empresario de la familia Madanes Quintanilla, el mismo grupo que controla a la fabricante de neumáticos.
La operación implicó la adquisición de unas 12,7 hectáreas del inmueble ubicado en Blanco Encalada 3003, en San Fernando. Según detalló Aluar, el sector comprado está vinculado a instalaciones que la compañía ya ocupaba hasta ahora como locataria y no afecta el área productiva de la planta.
Este predio se suma a otros puntos de producción que la compañía ya tiene en el país, como su planta de aluminio en Puerto Madryn, Chubut, y su planta de productos elaborados en Abasto, provincia de Buenos Aires.
Al mismo tiempo, Aluar atraviesa un escenario de mayor competencia externa. En las últimas semanas, el Gobierno eliminó el antidumping del 80,14% para las importaciones de chapas de aluminio de origen chino, una medida solicitada por fabricantes locales que utilizan insumos provistos por la compañía. Desde la compañía señalaron que el volumen involucrado es “mínimo”.
La medida se conoce en un momento en el que la empresa mantiene una fuerte dependencia del mercado externo: cerca del 40% de su producción se destina a los Estados Unidos.
Por qué Aluar compró el terreno de Fate
La compra del inmueble se conoció en el marco del cierre de Fate. Este miércoles, la compañía anunció el cese definitivo de su actividad industrial en Virreyes y el despido de 920 empleados.
En el comunicado en el que informó el shutdown, Fate repasó su trayectoria industrial y sostuvo que construyó un liderazgo basado en la inversión, el desarrollo tecnológico y la calidad. Entre otros puntos, destacó que fue “la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte”. También señaló que tuvo una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América latina.
La compañía fue fundada en 1940 por Leiser Madanes, abuelo de su actual accionista principal, Javier Madanes Quintanilla, quien también maneja Aluar. La sigla FATE corresponde a Fábrica Argentina de Telas Engomadas. En sus inicios, la empresa se dedicó a la fabricación de telas impermeables, bandas de rodamiento para reparación de neumáticos y otros productos de caucho en una planta de 1000 metros cuadrados en el barrio porteño de Saavedra.
En 1945, Fate se expandió a la fabricación de neumáticos, con la elaboración de cubiertas y cámaras para autos y camiones. Su principal salto industrial se produjo en 1956, cuando firmó un acuerdo de asistencia tecnológica con la estadounidense General Tire, en ese momento uno de los mayores productores de neumáticos del mundo.
Ese convenio fue clave para el desarrollo de una nueva fábrica en San Fernando. La construcción se inició en 1960 y el establecimiento, de 47.000 metros cuadrados en su etapa inicial, incorporó tecnología considerada de avanzada para la época. En 1969, Fate fabricó el primer neumático radial para automóviles del país y se convirtió en el primer proveedor de ese tipo de producto para equipo original.
En las décadas siguientes, la empresa sumó nuevos hitos. En 1981, fue la primera fábrica de neumáticos de la Argentina en producir un neumático radial con cintura de acero. En los años 90, inició exportaciones a Europa, expandió y modernizó su planta, y alcanzó una capacidad de 1,73 millones de cubiertas anuales. En paralelo, firmó acuerdos con compañías internacionales. Representó a la francesa Michelin en la Argentina y, en 1999, inició la producción y comercialización de Continental en el mercado local.
En 2003, Fate se convirtió en la primera planta productora de neumáticos radiales de acero para camiones y ómnibus, con equipamiento y tecnología de origen alemán. En ese período, la empresa también profundizó su perfil exportador, aunque su negocio en el mercado local tuvo mayor peso en reposición que en equipo original.
En los últimos años, la compañía atravesó un proceso de deterioro económico. En febrero de 2019, solicitó la apertura de un proceso preventivo de crisis (PPC), en un contexto de balances consecutivos en rojo. En ese momento, la compañía planteó el recorte de uno de sus cuatro turnos de producción, lo que implicó una reducción de 450 puestos en su planta.
Ese mismo año, los accionistas realizaron una inyección de capital. El 25 de abril de 2019 hicieron aportes irrevocables por $ 1989,75 millones, equivalentes a más de u$s 45,5 millones al tipo de cambio de entonces, para más que duplicar el capital social y llevarlo a $ 2653 millones.
A fines de 2021, la empresa advirtió a sus clientes que las restricciones cambiarias podían afectar la continuidad de la producción por dificultades para pagar insumos importados. En 2022, la industria del neumático atravesó un conflicto sindical prolongado que derivó en paros, cortes y medidas de fuerza que afectaron la producción y también tuvieron impacto en el abastecimiento a la industria automotriz.
En mayo de 2024, Fate anunció cerca de 200 despidos y explicó que buscaba ajustar su estructura a la nueva realidad del mercado. En ese momento, enumeró entre los factores que afectaban su operación la carga impositiva, las restricciones cambiarias, los costos derivados de la legislación laboral, la baja productividad, el ausentismo y la conflictividad gremial.