La cadena fundada por Daniel Paradiso deja de mirar únicamente a Buenos Aires, donde hoy concentra toda su operación comercial, para abrir su primera tienda en Santa Fe.

“Teníamos ganas de irnos un poco más lejos. El local va a estar en Funes y lo va a manejar mi sobrino para llevar a helados Daniel fuera del AMBA, que es nuestro fuerte y lugar donde nos movemos”, dijo Paradiso.

“Ahora vamos a analizar cómo reacciona y qué acogida tenemos en una provincia donde no somos conocidos y, a partir de ahí, ver cómo avanzamos a futuro. En caso de que esto funcione tenemos un gran camino para seguir adelante”, agregó.

Con un total de 92 franquicias en Buenos Aires, en lo que va del año abrieron tres tiendas y proyectan la apertura de 10 locales más. “El crecimiento siempre está planificado, pero sin perder el foco en lo que ya tenemos funcionando. Es importante que el canal de ventas este fortalecido”, señaló.

La totalidad de su producción se concentra en la planta que tiene la empresa en Garín (Buenos Aires), donde elabora alrededor de 2 millones de kilos de helado al año con los que abastecen a las franquicias.

Daniel Paradiso

“Tenemos espacio de ampliación y hemos comprado máquinas más grandes con una inversión de alrededor de u$s 1 millón. Cuando diseñamos la planta, se pensó en el presente que estamos viviendo”, señaló.

En 2015, la firma pasó de tener una planta de 500 metros cuadrados (m2) en Victoria, donde nació el proyecto, a la planta actual de 2500 m2. “Apenas nos mudamos nos parecía todo inmenso y que no lo íbamos a llenar nunca. Resulta que hace tres años tuvimos que ampliar la cámara porque nos quedaba chica”, apuntó.

En paralelo, la marca tiene presencia en Miami mediante Danielle Gelato, una empresa que se desprendió de la original. Se trata de un proyecto que desarrollaron y llevan adelante sus hijas quienes se incorporaron al negocio familiar hace un par de años, luego de que Paradiso dejara la gerencia general y delegara el manejo de la empresa en ellas. En los Estados Unidos, la compañía abrió una tienda y montó una pequeña planta productiva para abastecer al mercado local.

“Es un producto exclusivo allá porque es distinto al helado que ellos consumen en supermercados. Es un helado tipo italiano, de mejor calidad”, explicó.

Helados Daniel nació en 1978 en Victoria de la mano de Paradiso, que tenía apenas 19 años cuando creó la empresa. Armó su primera heladería en el garaje de su casa y luego compró la casa de al lado que funcionó durante años como fábrica.

Su gran hito fue crear el icónico sabor “súper dulce de leche”, que después se volvió un clásico replicado en toda la industria. Su segunda sucursal recién se inauguró en 1985 en La Horqueta y la encargada de hacerlo fue su hermana. En tanto, las primeras franquicias llegaron en 1997.