El gigante chino CATL, mayor fabricante mundial de baterías para almacenamiento de energía, desembarcó en la Argentina.

En el país -segundo mercado de la región, después de Chile, donde tiene presencia directa-, la empresa pone el foco en el abastecimiento de los proyectos adjudicados en las licitaciones de almacenamiento de electricidad -AlmaGBA y AlmaSADI- que llevó adelante el Gobierno en el último año.

Pero, también, apunta a proveer soluciones y equipos para industrias, parques de generación renovable y, en especial, minería y data centers.

Así lo develó Ray See, presidente ejecutivo de CATL para las Américas, en diálogo con periodistas minutos antes de un evento que organizó la empresa en el Four Seasons, con clientes y stake-holders de la industria energética.

“La Argentina es un mercado muy importante para nosotros”, aseguró See.

Sigla de Contemporary Amperex Techology Co., Limited, CATL nació en 2011. En los dos años siguientes, selló sus primeras alianzas con automotrices: BMW y Youtong. En 2017, se convirtió en la mayor fabricante de celdas para autos del mundo. A hoy, acumuló 28,65 millones de vehículos, entre más de 500 modelos de más de 176 marcas.

Cotizante en la Bolsa de Shenzhen desde 2018, en 2025 salió también a la de Hong Kong. El año pasado, facturó 423.700 millones de yuanes, unos u$s 61.410 millones. El 15% (más de u$s 9000 millones) correspondieron a baterías de almacenamiento a gran escala (BESS), negocio al que ingresó en 2021.

Desde su aterrizaje en 2024 con el Oasis de Atacama, mayor proyecto híbrido de energía solar y almacenamiento en baterías de ese país, la empresa tiene 15 gigawatts (Gw) contratados en América latina, precisó Harry Lau, gerente general de CATL para la región.

“Era muy importante para nosotros la localización en la Argentina”, indicó. En el país, la compañía china ya suministra tecnología de baterías LFP para dos proyectos de Central Puerto dentro de AlmaGBA. El total combinado es de 205 megawatts (Mw).

De ellos, Nuevo Puerto, con 150 Mw, es el más grande: tiene un contrato de abastecimiento (PPA) por 15 años con Edenor. Actualmente, está avanzado en un 80% y el inicio de su operación comercial está previsto para diciembre. En tanto, el otro proyecto, Central Costanera, de 55 Mw, prestará servicio para Edesur.

Central Puerto no es su único cliente local. La firma china también trabaja con Newsan y Edison Energía. Además, presentó cotizaciones para 35 empresas adjudicadas en AlmaSADI, licitación que comprometió inversiones por un total superior a los u$s 700 millones.

“El foco en la Argentina son las BESS. En ese negocio, la empresa está en más de 60 países, con más de 3000 proyectos, por encima de los 330 giga-watts/hora instalados. Y cero incendios”, indicó Lucas Ponce, argentino a cargo de la oficina local.

Sin embargo, en el mercado local, CATL tiene la mira puesta en minería y data centers. “Es lo que se viene en los próximos años”, apuntó Ponce. “Contamos con productos específicos para esos negocios”, agregó. Por caso, una batería que utiliza sodio. Algo que no sólo cubre de la volatilidad de los precios del litio, sino que, por rendimiento a bajas temperaturas y seguridad, resulta más propicio para rigores como los de la Patagonia y el NOA, donde se concentran esas actividades (o se prevén que lo harán, en el caso de los data centers).

El centro de investigación y desarrollo de CATL en Shanghai.Fuente: BloombergQilai Shen

Después de la Argentina, las siguientes escalas de la expansión en la región son Brasil y México. Sin embargo, en el país vecino, ya dio un paso. En agosto, CATL anunció una alianza con la fabricante de baterías Moura, para utilizar la capacidad industrial y la red de distribución de esa empresa en Pernambuco y cumplir con las exigencias de contenido local de los proyectos BESS de ese país.

See no descarta que CATL replique ese esquema en la Argentina. Pero sería en el largo plazo.

“El modelo clásico es que una empresa llegue a un país, instale su propia fábrica y empiece a hacer sus productos por su cuenta. Nuestra idea es otra. Preferimos compartir nuestro know-how con partners. Eso hace que el mercado sea mucho mayor y más sustentable que la industrialización clásica”, explicó.

“Moura es un muy buen socio, con una gran red local de distribución y de servicios. Pero, antes de esto, tuvimos 10 años de sociedad”, aclaró.

“Buscamos un socio similar para la Argentina. Sin embargo, el país, primero, necesita resolver sus problemas de infraestructura. Fundamentalmente, de transporte. También, hay que ver que la dirección sea más clara en cuanto a la diversificación y el despliegue de las energías renovables”, agregó.

Otra opción -también, en términos de ideas- podría ser invertir en litio extraído en el país. “En el mundo, hacemos ese tipo de inversiones estratégicas”, reconoció el ejecutivo.

En 2022, por ejemplo, BMW firmó un acuerdo de u$s 500 millones con la minera estadounidense Livent para comprar litio del proyecto Salar del Hombre Muerto, de Catamarca. La automotriz estadounidense les entrega esa materia prima de ese proyecto -hoy, en manos de Rio Tinto; es la expansión que esta semana inauguró Javier Milei-a sus fabricantes de baterías, entre ellos, CATL.

Por lo pronto, el año próximo, CATL ingresará como socia a la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM).

CATL tiene 20 plantas de baterías en el mundo y más de 60.000 patentes concedidas en todo el planeta. De sus líneas de producción, hoy, sale una celda por segundo. En la última década, invirtió u$s 14.000 millones en investigación y desarrollo. El año pasado fueron u$s 3100 millones y el monto, durante el corriente, es de u$s 2000 millones.