El sector de los motovehículos viene acumulando varios años de crecimiento. Según datos de la Asociación de Concesionarios de la República Argentina (Acara), pasó de 323.477 unidades patentadas en 2007 a 716.181 durante 2011.
A partir de este crecimiento es que los concesionarios decidieron aglutinarse bajo el ala de Acara en una primera instancia y, una vez obtenida la experiencia suficiente, ganó entidad propia y se creó la Asociación Argentina de Motovehículos (Mottos), entidad que agrupa a los vendedores del mercado de motovehículos.
Pero, al igual que en el sector automotriz, las concesionarias no representan en la totalidad al sector y, mucho menos, los intereses de las fábricas.
Es por eso que desde el sector productivo nació la decisión de tener un espacio propio y así fue que nació la Asociación de Fábricas de Motovehículos (Afam), la versión de las motos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa).
Según un comunicado, la Afam está conformada por 20 compañías que fabrican en el país: Honda Motor de Argentina, Yamaha Motor Argentina, Beta Motor de Argentina, La Emilia S.A. - Motomel, Corven Motors Argentina, Zanella Hnos. y Cía., Juki, Mar Maquinarias S.A. - SUZUKI; Emprendimiento Industrial Mediterráneo S.A. - Keller; Ghiggeri Motos SRL; Conosur S.A.- Maverick Motorcycles; FAMSA - Jawa; OKINOI; Importadora Mediterránea. -Kymco; Appia Motor Argentina; Gilera Motors Argentina; Pagoda. - Guerrero; Dragón S.A.- Brava; AKAN-Tibo; Automotores Cerro-CERRO.
En el mismo comunicado las empresas aseguran que la entidad es resultado de los trabajos en conjunto que se vienen realizando entre todas las empresas fabricantes del sector.
Y agregan que su razón de ser se centra en el interés común de impulsar el crecimiento constante del sector en todos sus ámbitos de participación y acción, alentando a su vez la profundización del desarrollo industrial nacional, potenciando la tarea que las empresas vienen ejerciendo desde hace más de 10 años a través de las Cámaras.
Este lobby de fabricantes made in Argentina llega en un momento en donde el Gobierno pone cupo a la importación y se observa un mercado decreciente para las marcas que no logran dar la vuelta y producir localmente.