n De a poco, con algunos anticipos en febrero, la nueva colección de otoño - invierno comenzará a poblar las vidrieras de indumentaria. Y, para fines de ese mes y marzo, aún con el calor del verano, ya estarán todas las prendas invernales disponibles.

Las empresas aseguran que, en promedio, sus costos para la nueva temporada aumentaron alrededor de un 25%, pero que en general idean diferentes estrategias y ecuaciones para no trasladar esos incrementos en la misma medida al público.

No todos los insumos aumentan en igual forma ni pesan en la misma medida, lo cual les permite hacer ciertos malabarismos.

Para este invierno, no esperan grandes milagros. A la hora de planificar la temporada, el sector tuvo en cuenta la desaceleración del consumo para fabricar prendas en consecuencia.

Las marcas prevén que, de no mediar grandes cambios en el contexto, facturarán un poco más que el invierno pasado, pero al comercializar un poco menos de prendas.

Ya en esa colección de 2012 habían vendido de 5% a 10% menos en volumen, con un alza en los ingresos por efecto de la inflación.