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Gonzalo Ades Posse y Juan Báez tenían 22 años cuando, en 2012, empezaron a vender la ropa que otros ya no usaban.

Tenían $ 4000 para arrancar, publicaban las prendas por Internet, organizaban ventas en bares de Palermo y las guardaban en un garage que les habían prestado.

Así trabajaron durante los primeros años. En diciembre de 2013 consiguieron un préstamo familiar de $ 35.000 y pudieron avanzar con su primer local.

Encontraron un antiguo taller sobre la calle Loyola, en Villa Crespo, lo acondicionaron y se instalaron ahí. El lugar también terminó dándole nombre al proyecto que habían empezado tiempo antes: Galpón de Ropa.

La empresa fue creciendo y hoy tiene 11 puntos de venta en Buenos Aires. Este año, llegó por primera vez a un shopping.

Abrió un local en DOT, en una zona de la ciudad donde hasta el momento no tenía presencia, y prepara nuevas aperturas.

El plan contempla una inversión de alrededor de $ 600 millones.

Gonzalo Ades Posse y Juan Báez, de Galpón de Ropa

Cómo es el negocio de Galpón de Ropa

Galpón de Ropa compra y vende indumentaria usada.

“Antes de ingresar, cada producto pasa por una selección en la que se tiene en cuenta su estado, la marca, la temporada y el diseño”, remarcó Arrighi.

Una parte se compra directamente y otra se toma en consignación. Luego vuelve a ponerse a la venta en los distintos puntos de la marca y a través del canal online.

Hoy, recibe alrededor de 40.000 prendas por mes. En promedio, las que encuentran comprador permanecen entre uno y 12 días en exhibición, aunque el plazo puede extenderse hasta los 40 días.

Lo que no se vende pasa a un outlet y, si tampoco tiene salida allí, puede destinarse a proyectos de reutilización o donaciones.

Desde 2012, más de 3 millones de prendas pasaron por la empresa.

En lo que va de 2026, el volumen creció 20% en unidades frente al año pasado y la compañía espera cerrar el año con una suba del 25%.

El plan de expansión

Para los próximos meses, la empresa prevé invertir alrededor de $ 600 millones en nuevas aperturas, que serán propias. También analiza sumar franquicias.

La compañía evalúa expandirse a otros países de América latina durante los próximos años. “Trascender las fronteras es el ideal”, explicó Arrighi. Antes, el objetivo es continuar creciendo en la Argentina.

Los planes coinciden con el crecimiento que viene mostrando la ropa de segunda mano en otros mercados. Según datos compartidos por la empresa, la categoría crece más de 10% anual a nivel global, mientras que la moda tradicional lo hace a un ritmo del 4%.

Para Arrighi, el avance de este tipo de consumo no responde únicamente a la situación económica argentina. “Hace 14 años que estamos en el mercado y atravesamos contextos económicos muy distintos”, señaló.

La reventa ya representa cerca del 9% del mercado mundial de moda y, de acuerdo con las proyecciones citadas por la compañía, podría alcanzar el 23% en 2030. Para entonces, se estima que el negocio moverá alrededor de u$s 700.000 millones.