Luego de haberse quedado con Vicentin, el Grupo Grassi avanza en un plan de salvataje para Algodonera Avellaneda. Es que, la empresa que Vicentin le compró al grupo Eurnekian hace más de tres décadas, atraviesa una fuerte crisis financiera y se encuentra en concurso preventivo desde fines de 2024.
Según comentaron a El Cronista fuentes cercanas al grupo, la firma aún está analizando involucrarse de manera directa o a través de terceros, con el objetivo de mantener sus operaciones productivas.
Este plan de salvataje podría extenderse al resto de las empresas que forman parte de Vicentin Family Group, la holding de inversiones que eran controlantes de la cerealera -rebautizada “Nueva Vicentin Argentina”- y que no fue parte del proceso de cramdown que atravesó la compañía, ahora en manos de Mariano Grassi.
Entre las empresas que forman parte se encuentra Algodonera Avellaneda. Eran parte también el frigorífico Friar, uno de los principales exportadores de carnes del país y compañía de la que se desprendió en 2020 -la compró el fondo Buenos Aires Finantial Capital (BAF Capital)-.
Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA) también era parte del grupo familiar. Fue considerada como “la última joya” del Grupo Vicentin y estuvo gerenciada durante sus últimos años por la venezolana Maralac -una de las principales lácteas de su país-. Sin embargo, a fines del año pasado, la empresa fue declarada en quiebra.
Ahora, el interés del Grupo Grassi se debe a que esas compañías pasaron a ocupar el rol de deudoras tras el cramdown. De esta manera, apunta a recuperar esas inversiones a través de la reactivación operativa de las compañías, con el objetivo de que vuelvan a ser rentables y puedan cumplir con sus compromisos financieros.
La situación de Algodonera
Algodonera Avellaneda se dedica, principalmente, a producir materia prima para la industria textil y, en menor medida, para los productos de cosmética e higiene personal.
La compañía arrastra dificultades operativas y financieras desde 2024. A lo largo del año pasado efectuó algunos despidos y hasta tuvo semanas sin producir, situación que, según explicaron, responde a la caída del consumo en el mercado interno y a la apertura de las importaciones que impulsa la compra de ropa en el exterior, sobre todo, de China.
Sin embargo, más allá de la caída del consumo y de la pérdida de competitividad de la industria local, su situación se complejizó por la falta de financiamiento, producto de su relación con Vicentin.
De hecho, si bien Algodonera Avellaneda cuenta con un total de 350 empleados, durante el año pasado se encontraba produciendo entre 80.000 y 100.000 kilos al mes, una cifra muy por debajo de los 400.000 que la empresa llegó a producir años atrás.
En octubre del año pasado, la textil presentó una propuesta de pago para salir del concurso preventivo. La firma busca también el ingreso de fondos frescos para pagar salarios y normalizar su funcionamiento.
Para ello, presentó formalmente su propuesta ante el juez del concurso, Fabián Lorenzini, que ofrecía convertir todos los créditos en pesos a dólares, al tipo de cambio de noviembre de 2024, momento en el que la empresa entró en concurso ($ 995,5). En tanto, los créditos originalmente en dólares mantendrían esa condición.
En ese entonces, planteó una quita del 90% sobre cada crédito, de manera que los acreedores recibirían solo 10% de lo adeudado en 16 cuotas anuales en dólares, comenzando a pagar dos años después de ser homologada su propuesta. De acuerdo con el escrito que presentó la empresa en la Justicia santafesina, la administración saldría en busca de terceros interesados, tanto para realizar fasones en los activos de la concursada, como para aportar fondos, con el objetivo de contribuir al normal funcionamiento de las unidades de trabajo, la continuidad y el pago de los salarios de los trabajadores.