Frente aun escenario de tensión interna que escaló en los últimos días, el Correo Argentino aseguró que más del 90% del servicio se mantiene activo, pese a las interrupciones registradas en algunas sucursales.
La empresa pública se plantó así frente al paro que convocó el sindicato, FOECyT, para el lunes y el martes de la semana próxima.
La empresa, a través de un comunicado, reconoció que las desvinculaciones alcanzan a unos 250 trabajadores sobre una dotación cercana a 11.000 empleados. Según indicó, se trata de decisiones puntuales y no de un proceso generalizado.
Además, explicó que esas salidas responden a “incumplimientos graves de obligaciones laborales” y las definió como medidas individuales, justificadas y ajustadas a derecho.
El escenario se da en paralelo a un proceso de reorganización de la operación. En los últimos años, la compañía se fue desplazando hacia la distribución de paquetes, con mayor volumen y exigencias logísticas en la red.
Ese cambio obligó a reconfigurar la estructura operativa para sostener el servicio en todo el país, en un contexto de mayor demanda y presión sobre los costos en la logística de envíos.
Correo Argentino volvió a manos del Estado en 2003, tras la rescisión de la concesión privada que estaba en manos de la empresa Correo Argentino., controlada por el grupo Socma, el holding de la familia Macri. Desde entonces, el Correo Oficial de la República Argentina (Corasa) opera como el correo oficial y tiene a su cargo el Servicio Básico Universal, que garantiza cobertura en todo el país.
Hoy, la compañía cuenta con más de 1400 sucursales y una red que supera los 3300 puntos de atención, con presencia en más de 1200 localidades.
En los últimos años, la paquetería ganó peso dentro de la operación. En 2022, la empresa procesó más de 120 millones de piezas postales y más de 20 millones de paquetes, en línea con el crecimiento del comercio electrónico.
En ese contexto, a fines de marzo el Gobierno habilitó al Correo a operar como prestador de servicios courier con alcance nacional e internacional, un paso con el que busca ganar participación en los envíos de mayor valor.
De acuerdo con el presupuesto aprobado para este año, la empresa prevé ingresos por más de $754.000 millones y un resultado operativo positivo cercano a los $ 96.000 millones, con la posibilidad de transferir fondos al Tesoro.
En paralelo, avanza en un proceso de reorganización de su estructura, con foco en la logística de paquetes y la incorporación de tecnología. Parte de esa transformación se apoya en la automatización de su planta de Monte Grande, donde implementó sistemas de clasificación con mayor capacidad de procesamiento.