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El Grupo Miz Juegos acelera su expansión con dos nuevas aperturas previstas para este año y una inversión total de u$s 1,2 millones. La compañía, dueña de las marcas Jobs, El Destello y Flynn’s, abrirá un nuevo local en Ramos Mejía y avanzará con la reconversión de Flynn’s en Villa Crespo, que pasará a operar como ruin bar, un formato de bar en espacios reciclados.

Con estos proyectos, sumará 75 empleados y proyecta facturar más de $ 7000 millones al año.

“Estamos construyendo una empresa que opera negocios gastronómicos basados en experiencias. Hoy el crecimiento está puesto en CABA, pero el plan a cinco años es salir a mercados internacionales”, explicó Julián Mizrahi, uno de los fundadores del grupo.

En promedio, el consumo por persona ronda los $ 17.000, mientras que en Núñez asciende a $ 22.000.

Hoy, entre todos sus locales, la compañía supera los 40.000 cubiertos mensuales. Además del funcionamiento habitual, el grupo busca sumar eventos privados, corporativos e infantiles, para aprovechar horarios de menor movimiento y generar nuevos ingresos.

Para financiar la expansión, la empresa empezó a sumar inversores desde u$s 8000. La idea es usar esos fondos para abrir nuevos locales en el AMBA.

“El objetivo es seguir ampliando la red con un formato que ya probó funcionar y que todavía tiene espacio para crecer”, señaló Mizrahi.

Últimos movimientos

Uno de los hitos más recientes del grupo fue la apertura de su tercer Jobs en noviembre de 2025, en Núñez, sobre Juana Azurduy 2453. Se trata del local más grande de la cadena, con capacidad para unas 300 personas.

El espacio tiene como principal atractivo el fono bar, una propuesta que recupera los teléfonos antiguos de mesa para que los clientes puedan hablar entre sí sin recurrir al celular. A eso se suman cuatro pistas de bowling, mini golf, mesas de pool, tejo de aire y una pista de Scalextric de 370 metros de longitud.

“Fue una de las aperturas más importantes para nosotros porque nos permitió llevar la marca a una escala mayor y probar nuevas experiencias dentro del mismo concepto”, sostuvo el empresario.

Cada sede de Jobs tiene, además, una impronta distinta. El local de Boedo está más enfocado en juegos clásicos como pool, ping pong y arquería. El de Palermo apunta a los videojuegos retro y los arcades. En Núñez, en cambio, el foco estuvo puesto en una experiencia más social, con el fono bar como diferencial.

A comienzos de su expansión, el grupo también avanzó con la compra de El Destello, el histórico bar ubicado en Gascón al 1400, en la esquina con Honduras. Esa operación, que demandó cerca de u$s 100.000, fue uno de los primeros pasos para empezar a armar un portfolio de marcas dentro del mismo universo de bares temáticos.