Con el control de Vicentin desde diciembre del año pasado, su nuevo dueño, Mariano Grassi, comenzó a ejecutar este lunes el plan de pagos previsto en el cramdown, luego de su homologación. En esta primera instancia, un total de 664 acreedores recibieron el pago y se continúan procesando los restantes acreedores.

Este acto marca un nuevo y trascendente hito para la Nueva Vicentin Argentina, en el que comienzan a hacerse efectivos los pagos que fueran conformados por los acreedores que adhirieron a las distintas opciones ofrecidas dentro de la propuesta”, informó la empresa en un comunicado.

En cuanto a la situación actual de la compañía, Grassi ya había confirmado que no se va a desprender de activos. Esto implica que seguirá a cargo de sus principales unidades industriales históricas, entre ellas, las plantas de Ricardone-especializada en molienda de oleaginosas- y San Lorenzo, que incluye instalaciones de molienda. Además, se mantiene el control sobre el Nodo Norte, que agrupa unidades vinculadas a la industrialización de granos y producción de bioetanol.

En tal sentido, la empresa remarcó que actualmente la planta de Ricardone está operativa en su máxima capacidad productiva, en la que procesa alrededor de 90.000 toneladas mensuales de girasol y sus subproductos.

En tanto, en la planta de San Lorenzo avanzan las tareas de actualización y mantenimiento previstas para la parada anual programada, con inversiones que ya comenzaron a implementarse.

Grassi ya había anticipado a El Cronista que invertirá u$s 30 millones para expandirse al negocio ganadero tras la puesta en marcha de un feedlot con una capacidad de 35.000 cabezas de ganado vacuno, entre febrero y marzo de este año.

“Se encuentran en proceso de análisis y evaluación todas las unidades de negocio del grupo con el objetivo de avanzar en una pronta puesta en valor y reactivación de las mismas”, cerró el comunicado.