Hubo tres puntos de inflexión en la historia reciente de Central Puerto.
Uno fue a fines de 2022: la compra de los activos forestales en el país de la chilena Masisa. Una operación de u$s 70 millones que, más allá del ticket, fue importante lo que representó: el primer paso de la expansión hacia negocios menos regulados que el eléctrico, sector en el que el grupo vio luz en 2005, cuando se llamaba Sadesa y compró los devaluados, pesificados, congelados y defaulteados activos de generación de la francesa Total y de la estadounidense CMS Energy.
Fundado inicialmente por Guillermo Reca, Carlos Miguens, los hermanos Ruete Aguirre y José Luis Caputo (Luigi, fallecido hermano de Nicolás), un par de años después, se les sumó el banquero Eduardo Escasany, dueño del Grupo Galicia.
El segundo punto de inflexión de Central Puerto fue en 2024: al pie con uno de los puntos definidos en su plan estratégico para ese año, el grupo entró en minería, con la adquisición de su participación inicial en AbraSilver, empresa canadiense dueña del proyecto de plata y oro Los Diablillos, de Salta.
El tercero fue el año pasado. Tras una larga y compleja reorganización societaria -que implicó la salida de Nicky Caputo, a fines de 2022-, Central Puerto avanzó en la fusión con Ecogas, holding dueña de las distribuidoras gasíferas de Cuyo y del Centro de la Argentina. Ese proceso culminó en octubre. Por eso, si bien sorprendió, no fueron pocos quienes le encuentran sentido al siguiente paso que dio el holding: la compra del 100% de Patagonia Energy.
“Este acuerdo se enmarca en la estrategia de crecimiento y expansión de la sociedad, constituyendo un hito relevante en el proceso de diversificación de sus actividades”, explicó la empresa, en el comunicado que develó la transacción.
“En particular, esta adquisición permitirá a la sociedad ampliar su presencia en el sector energético, incorporando activos y capacidades que fortalcen su posicionamiento competitivo y generan nuevas oportunidades de desarrollo sostenible a mediano y largo plazo”, agregó.
“Asimismo, la transacción contribuirá a optimizar la estructura de negocios de la sociedad, diversificando sus fuentes de ingresos y mitigando riesgos asociados a la concentración en sus actividades tradicionales”, completó.
En otros términos, lo mismo que guió su prospección minera: “diversificar ingresos y generar dólares vía exportación”.
Ex Merrill Lynch, Willy Reca tiene cabeza de banquero de inversión. Como tal, mira las cosas en términos de portfolio y, fundamentalmente, de oportunidades. Cerca suyo, cuentan que hace tiempo que las busca fuera del sector eléctrico, donde el grupo es uno de los mayores jugadores del país -el año pasado, tuvo 13,1% del total nacional de generación y 15,5% de la capacidad instalada del país- y seguirá invirtiendo (u$s 520 millones para ampliar su potencial). Y el oil & gas, impulsado por la locomotora de Vaca Muerta, es un tren demasiado atractivo (y rápido) para verlo pasar.
Más, cuando tiene en frente el caso de Pampa Energía, grupo que nació en la misma época que CEPU y que, en 20 años, supo construir a partir de la electricidad un jugador energético integrado, con altos niveles de producción de gas y un ambicioso proyecto, de u$s 4500 millones, en petróleo no convencional.
Por eso, se da por hecho que el activo comprado será, a penas, un primer paso.
Patagonia Energy había nacido en 2024, luego de que el fondo Fratelli Investments, de la familia chilena Solari Donaggio (dueños de Falabella), le compró activos petroleros a la local Medanito.
Patagonia Energy, precisó Central Puerto, es dueña de una concesión en la Cuenca neuquina: Aguada del Chivato-Aguada Bocarey. En 2024, inició un plan de perforación de pozos convencionales, dentro de un programa de inversiones de u$s 100 millones. Las áreas tienen otro appeal: Aguada del Chivato está sobre la ventana de petróleo de Vaca Muerta y se ubica al lado del futuro parque industrial de Rincón de los Sauces, “que podría representar una importante ventaja competitiva para un eventual desarrollo no convencional”, explicaba la propia empresa en aquel momento.
El año pasado, la empresa produjo 21.830 barriles diarios de petróleo y, en 12 meses, acumuló 5,92 millones de m3 de gas, según datos de la Secretaría de Energía y Minería de la Nación.
No sólo los dueños de Falabella vendieron sus acciones. También, Federico Tomasevich, titular de la financiera Puente, quien hace dos años había entrado al capital de Patagonia Energy. El financista les había vendido en 2017 su participación en Ecogas a Reca, Ronaldo Strazzolini, Gonzalo Peres Moore y un grupo de inversores privados; entre ellos, Jorge Bledel (ex CEO de BBVA Banco Francés) y Nicky Caputo.
No es el único viejo conocido del dueño de Central Puerto en esta historia. Cuando Tomasevich compró su participación en Patagonia, el presidente de la empresa era Daniel González, actual Secretario Coordinador de Energía y Minería de la Nación y discípulo de Reca en Merrill Lynch durante los ‘90.
González -CEO de YPF de 2016 a 2020- compartía el management con Santiago Cichero (CEO; ex GeoPark) y Jesús Grande (ex VP de Upstream de YPF).