El Tren Maya de Carga abrió una nueva ventana al pasado de Yucatán durante los trabajos de salvamento arqueológico realizados en la Terminal Multimodal de Progreso. El INAH localizó un asentamiento maya hasta ahora desconocido y decidió preservarlo en el mismo lugar donde fue encontrado.
El sitio fue denominado K’oxol Ja’ II y está compuesto por 21 monumentos y rasgos naturales asociados. Las investigaciones indican que tuvo una ocupación que abarca desde aproximadamente el 400 a.C. hasta el 900 d.C., por lo que ofrece información sobre más de mil 300 años de presencia humana en esta región.
¿Qué descubrió el Tren Maya de Carga en Yucatán?
K’oxol Ja’ II fue localizado a mediados de 2025, durante el salvamento arqueológico realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en la Terminal Multimodal de Progreso, infraestructura vinculada con el proyecto Tren Maya de Carga.
El asentamiento ocupa una superficie de 2,257 metros cuadrados y habría tenido principalmente una función habitacional. Los restos encontrados corresponden a cimientos y otros elementos arquitectónicos relacionados con viviendas antiguas, lo que permite acercarse a la vida cotidiana de personas que no pertenecían necesariamente a las élites mayas.
La evidencia cerámica recuperada indica que el sitio estuvo ocupado desde el Preclásico regional, entre 400 a.C. y 250 d.C., hasta el Clásico Tardío, entre 450 y 900 d.C. Además, los investigadores encontraron evidencias relacionadas con el manejo del agua, entre ellas un cenote que conserva restos de un brocal construido para modificar su entrada.
El jefe de campo en la Terminal Multimodal de Progreso, David Medina Arona, explicó que el nombre K’oxol Ja’ significa “agua de los moscos” o “agua donde brotan los moscos”, en referencia a los insectos que abundan en la zona.
¿Cómo era K’oxol Ja’ II y qué encontraron los arqueólogos?
El sitio presenta características que permiten conocer aspectos de la vida doméstica de los antiguos habitantes mayas. A diferencia de los grandes centros ceremoniales, aquí predominan evidencias relacionadas con viviendas, recursos naturales y actividades cotidianas.
Entre los principales hallazgos y características de K’oxol Ja’ II destacan:
- 21 monumentos y rasgos naturales asociados.
- Una superficie de 2,257 metros cuadrados.
- Evidencia de ocupación entre 400 a.C. y 900 d.C.
- Restos de estructuras habitacionales.
- Un cenote con restos de un brocal.
- Evidencias sobre el manejo de recursos hídricos.
- Dos ofrendas utilizadas como consagraciones de cimientos.
- Materiales líticos, cerámica y sedimentos actualmente en proceso de análisis.
- Ausencia de entierros humanos en las áreas investigadas.
La poca cantidad de cerámica también llamó la atención de los especialistas. De acuerdo con el INAH, esto podría indicar que muchos de los objetos domésticos utilizados por sus habitantes estaban fabricados con materiales perecederos, que no sobrevivieron al paso de los siglos.
El hallazgo también resulta importante porque permite conocer a otros sectores de la sociedad maya. “La arqueología doméstica nos permite devolverles la voz”, explicó Medina Arona, al destacar que estos asentamientos complementan la información proporcionada por las grandes ciudades y pirámides.
Los trabajos de campo ya concluyeron. Las dos ofrendas recuperadas fueron resguardadas y actualmente continúan los estudios de los materiales encontrados.
Para garantizar que el asentamiento permanezca protegido, los 21 monumentos fueron limpiados, restituidos en sus muros y cercados con una malla de protección. Además, el INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional acordaron establecer un polígono de protección para conservar el sitio como reserva para futuras investigaciones.
Así, el descubrimiento realizado durante las obras del Tren Maya de Carga no solo permitió identificar un asentamiento desconocido: también dejó protegido un espacio que puede aportar nuevos datos sobre más de 1,300 años de historia maya en Yucatán.