

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado (febrero 21) que elevará el arancel global aplicado a las importaciones del 10% al 15%, en respuesta al fallo de la Suprema Corte de Estados Unidos que invalidó gran parte de su política arancelaria previa.
La decisión del máximo tribunal, dictada el viernes (febrero 20) con una votación de 6 a 3, determinó que los gravámenes impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) de 1977 excedían la autoridad del presidente para imponer aranceles de manera unilateral sin la aprobación del Congreso.
Ante este revés judicial, Trump utilizó las facultades otorgadas por la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que permite imponer aranceles temporales de hasta 15% por un periodo máximo de 150 días, para aumentar de inmediato el gravamen global.
En un mensaje difundido en su red TruthSocial, el mandatario calificó el fallo de la Suprema Corte como “mal escrito” y “anti-estadounidense”, y aseguró que continuará ajustando las tarifas en los próximos meses.
La decisión judicial representa un cambio significativo en la política comercial de la administración Trump, porque deja sin sustento legal buena parte de los aranceles aplicados desde 2025 a múltiples economías del mundo.
Algunos de esos gravámenes alcanzaban hasta 25% sobre productos manufacturados de socios comerciales clave como México y Canadá, así como aranceles más altos a naciones como Brasil e India antes de ser anulados por el fallo.
En México, líderes políticos señalan que actuarán con “prudencia” y buscarán diálogo con el gobierno estadounidense para precisar el alcance del fallo y sus efectos sobre el comercio bilateral.
De cualquier forma, para México, que se consolidó como principal socio comercial de Estados Unidos en 2025, los efectos de lo declarado por Trump tendrían impactos mixtos. La mayor parte del comercio bilateral está amparado por el T-MEC, por lo que los productos mexicanos que cumplan con las reglas de origen siguen exentos del arancel global, incluso bajo la nueva tasa de 15%.
El titular de Economía, Marcelo Ebrard, destacó que la mayoría de las exportaciones mexicanas a EE.UU. dan un espacio de competitividad para la industria mexicana.
Si no hay cambios en las reglas de origen, como pide la Comisión de Comercio Internacional de EE.UU., México podría tener beneficios por la integración de las cadenas de suministro, específicamente automotriz, de la electrónica, la tecnología y de dispositivos médicos, sectores en que el país es ampliamente superavitario.


















