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Las contradicciones entre la ideología y la realidad en la relación entre México y Estados Unidos están a todo lo que dan.

La compra de F-16 refuerza la cooperación militar entre Perú y Estados Unidos.
La compra de F-16 refuerza la cooperación militar entre Perú y Estados Unidos.Representación con IA generada por EC Colombia

La presidenta Claudia Sheinbaum asegura que las diferencias con el presidente Trump son causadas por “intereses oscuros” promovidos desde México y la derecha, o incluso organismos como The American Society, que lidera Larry Rubin.

Sin embargo, Trump no piensa lo mismo. En su reunión con los líderes del G7, una de las cumbres más importantes del mundo, el mandatario dijo que la presidenta mexicana es “una mujer asustada” y acusó al gobierno nacional de “haber perdido el control del país” contra el narcotráfico.

En la ciudad de Evian, en Francia, el mandatario estadounidense retomó el discurso en el que asegura que los cárteles controlan al país.

“México ha perdido el control de su país. Los cárteles controlan México, es triste. La Presidenta es una muy buena mujer, pero es una mujer muy asustada”, declaró Trump.

Junto con esta declaración, volvió la amenaza: el presidente de Estados Unidos reiteró que Washington se enfocará en atacar al narcotráfico por vía terrestre.

“Hemos hecho un gran trabajo. Ahora vamos a centrarnos en la tierra. Las drogas pasan por México” y aseguró que las cifras de narcóticos que entran al país a través de la frontera sur “han disminuido 61 por ciento y en 97.2 por ciento las que llegan a través del agua, el mar”.

También arremetió contra el T-MEC

El show de Donald Trump no se detuvo con las viejas amenazas de combatir al narco en México, pues de nueva cuenta arremetió contra el Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

En un discurso ya desgastado y que choca con una realidad que el mandatario estadounidense evade, Trump asegura que a Estados Unidos le iría mejor sin el T-MEC, y que no necesita nada de Canadá o México.

Incluso, aseguró que “preferiría no tener un nuevo tratado”, aunque matizó que está abierto a mantenerlo.

En Washington hay una delegación de México y Estados Unidos, quienes realizan una segunda ronda de revisión de temas sensibles del T-MEC, de cara a la revisión formal que inicia el 1 de julio.

En este segundo encuentro, las delegaciones analizan los aranceles al acero, aluminio y al sector automotriz.

Esta es al menos la segunda vez en el mes que el mandatario estadounidense ha presumido que no necesita a México y Canadá y que a Estados Unidos le iría mejor sin el T-MEC.

Pero su balanza comercial dice otra cosa: entre enero y abril de este año, México y Canadá representaron prácticamente la tercera parte de las importaciones de mercancías de Estados Unidos.

México se consolidó como el primer exportador, con poco más de 16% del valor total de mercado, mientras que Canadá se anotó 12%, y Trump logró su objetivo de desplazar a China de los primeros lugares, al reducir su participación a 6%, según datos del Buró de Análisis Económico de Estados Unidos.

Apenas en mayo, la Asociación Nacional de Manufacturas (NAM, por sus siglas en inglés), que representa 14 mil negocios en Estados Unidos, aseguró que el acuerdo es vital para la industria norteamericana, y que lo han apoyado desde su creación.