La Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE) destacó que los proyectos mixtos presentados por la Comisión Federal de Electricidad, la Secretaría de Energía y el Gobierno Federal, generarán hasta 13 proyectos nuevos para la generación energía eólica, lo que representaría el renacer de una industria que el sexenio pasado se mantuvo prácticamente sin actividad.
Durante un seminario impartido por el organismo sobre regulación, inversión mixta y transición energética, el organismo empresarial señaló que el éxito de este programa dependerá en capitalizar los nuevos esquemas de inversión y herramientas regulatorias para detonar el crecimiento de las energías renovables, así como responder con velocidad a la creciente demanda de electricidad en el territorio nacional.
Recientemente, el gobierno federal destacó que el país destinará 739 mil millones de pesos para aumentar la capacidad de generación de energías, con un enfoque en energías limpias.
En total, de aquí a 2030, la Secretaría de Energía planea añadir 39 mil megawatts (MW) de capacidad de generación, de los cuáles 70% serán de energías verdes.
El director adjunto de la AMDEE, Mauricio Herrera, destacó que México enfrenta una creciente demanda de electricidad limpia, impulsada por el desarrollo industrial, la relocalización de cadenas productivas, la digitalización de la economía y la expansión de los centros de datos, lo que exige ampliar la capacidad de generación y fortalecer la infraestructura eléctrica del país.
Actualmente, la industria eólica mexicana suma 8,131 mw de capacidad instalada, opera 76 parques eólicos distribuidos en 16 estados, genera más de 10 mil empleos y produce electricidad suficiente para abastecer aproximadamente 12.1 millones de hogares, evitando además la emisión de 9.59 millones de toneladas de CO₂ cada año.
Uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de la nueva etapa de energías limpias en el sector es la planeación vinculante, establecida en la Ley del Sector Eléctrico.
Este pilar de la nueva política implica la combinación de la generación de energía, la transmisión y el desarrollo de infraestructura, y se convierte en el medio para generar certeza en las inversiones de energía limpia y refuerza la confiabilidad en el Sistema Eléctrico Nacional.
Enrique Guzmán Lara, socio de ENIX, explicó que estos mecanismos buscan alinear el crecimiento de la generación con las necesidades reales del Sistema Eléctrico Nacional, brindar mayor certidumbre a los proyectos y fortalecer la coordinación entre el Estado y la inversión privada para incorporar nueva capacidad de manera ordenada y eficiente.
Los especialistas coincidieron que los esquemas de inversión mixta con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) requerirán inversión oportuna en redes de transmisión, así como una nueva rama de la energía, el almacenamiento, para garantizar que la nueva capacidad pueda incorporarse de manera eficiente al Sistema Eléctrico Nacional.
Además, Gabriel Espejel, socio fundador de CARAL, detalló que las nuevas Disposiciones Administrativas de Carácter General sobre la Manifestación de Impacto Social del Sector Energético (MISSE) tienen como objetivo que los proyectos generen valor de largo plazo en las comunidades mediante acciones orientadas al desarrollo de capacidades locales, el fortalecimiento de cadenas productivas, la atención a poblaciones en situación de vulnerabilidad y la promoción de la justicia energética, entendida como un acceso más equitativo a los beneficios del desarrollo energético
“Los beneficios sociales compartidos no deben entenderse como compensaciones temporales, sino como herramientas para generar desarrollo estructural, fortalecer capacidades locales y construir relaciones de confianza de largo plazo. Los proyectos energéticos son más exitosos cuando las comunidades participan activamente en la definición de su propio desarrollo”, concluyó Espejel.