La economía mexicana ha cruzado un umbral que genera nerviosismo en los mercados internacionales. Al cierre de este inicio de 2026, el gobierno de Claudia Sheinbaum ha registrado un récord histórico de deuda pública, alcanzando la impresionante cifra de 600,000 millones de dólares.
Este incremento no solo representa un máximo para la administración actual, sino que comparativamente se acerca a los niveles de endeudamiento comparables con los de Brasil, una de las economías con mayor presión fiscal en la región. El dinamismo del gasto público y los compromisos financieros han llevado al país a una zona de vigilancia estrecha por parte de los organismos multilaterales como así también de los mercados y negocios locales.
El 85% de la deuda externa mexicana se corresponde a tenedores de bonos privados. El resto se distribuye en:
- Organismos Multilaterales: 5% con el Banco Mundial y 5% con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
- Banca Comercial: 4%.
- Países Acreedores: 1% con Francia y 0.4% con Alemania.
La economía de México no está fuera de peligro
A pesar de que el discurso oficial suele destacar la resiliencia del peso y la estabilidad macroeconómica, el Banco Mundial ha lanzado un balde de agua fría sobre las proyecciones nacionales. Según el organismo, México no está fuera de peligro, señalando que el volumen de la deuda actual limita el margen de maniobra ante posibles choques externos.
Al cierre del ciclo anterior, la deuda externa mexicana alcanzó los 591,255 millones de dólares, muy cerca de los 605,464 millones de dólares que representa la deuda de Brasil.
La preocupación radica en que el costo del servicio de la deuda podría comenzar a devorar una parte significativa del presupuesto federal, restando recursos a infraestructura y programas sociales. La advertencia del Banco Mundial es clara: el crecimiento debe ir acompañado de una disciplina fiscal rigurosa para evitar que la calificación crediticia del país se vea comprometida en el corto plazo.
¿Qué significa esto para la economía de los mexicanos?
El nivel de 600 mil millones de dólares no es solo un número en un balance; tiene repercusiones directas en la confianza de los inversionistas. Un endeudamiento acelerado suele presionar las tasas de interés, lo que podría encarecer los créditos bancarios y personales para la población.
Analistas financieros coinciden en que la administración de Sheinbaum se encuentra en una encrucijada: mantener el ritmo de inversión pública o aplicar un freno para estabilizar el coeficiente deuda/PIB. Por ahora, los ojos del mundo están puestos en la Secretaría de Hacienda, esperando señales de un ajuste que garantice que México no caerá en una espiral de deuda insostenible.