La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció un cambio de opinión de su administración sobre el fracking, debido a que México tiene una alta dependencia de gas natural de Estados Unidos, y consideró necesario revisar las alternativas para mejorar la soberanía energética.
“Cuando veo las nuevas tecnologías y la situación del país en términos de la dependencia, lo peor que puedo decir es que no, sin tomar en cuenta las nuevas tecnologías”, comentó durante la conferencia de prensa matutina de este miércoles.
Actualmente, más de 70% del consumo de gas natural diario es importado desde Estados Unidos, e incluso el año pasado marcó un máximo histórico de 6,638 millones de pies cúbicos diarios, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía.
Este dato resulta alarmante, al compararse con las importaciones de 2016, pues en ese año, de acuerdo con datos de la Secretaría de Energía se importaron entre 3,500 y 3,600 millones de pies cúbicos diarios, donde la dependencia de Estados Unidos ascendió a 85% del total.
El argumento principal de la presidenta para revivir la discusión sobre el desarrollo del fracking en México es la soberanía energética.
“¿Qué ponemos en el centro? La soberanía. ¿Qué ponemos en el centro? El desarrollo del país. ¿Qué ponemos en el centro? El futuro ambiental, las siguientes generaciones. Pero ¿qué ponemos en el centro? La viabilidad del desarrollo para nuestro país. ¿Se va a acabar con la importación de gas? No, difícilmente porque estamos importando mucho, pero poco a poco, porque estas son decisiones que toman tiempo. No es que si se toma la decisión de que sí con esta tecnología, mañana ya lo tenemos. No, van a ser 10, 15 años para poder desarrollar este tipo de producción de gas”, comentó la mandataria el 8 de abril de este año.
El discurso oficial presentó un cambio radical al plantear el fracking como una opción para mejorar la producción de gas natural, pues en el sexenio anterior, el de Andrés Manuel López Obrador, el fracking fue prohibido.
No es la primera vez
La posibilidad de desarrollar el fracturamiento hidráulico para incrementar la producción de gas natural en México no es una idea nueva.
Durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto, las Rondas Petroleras, en particular la 3.3, integraba el desarrollo de campos de campos de fracking para el sector privado.
El objetivo, según planteó la administración del exmandatario priista, era incrementar la seguridad energética y reducir la dependencia de las exportaciones de gas desde Estados Unidos.
Sin embargo, la ronda no se llevó a cabo, debido a que el expresidente Andrés Manuel López Obrador ya había ganado las elecciones, y se había comprometido a frenar este tipo de explotación.
Presentación de científicos que revisarán en fracking
En su conferencia de hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó al equipo que liderará las investigaciones sobre las mejores prácticas de fracking, que tienen el objetivo de marcar el camino para el desarrollo de esta técnica, con la menor cantidad de impacto ambiental posible.
El equipo de investigadores se compone de personal de la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN) la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), así como del Instituto Mexicano del Petróleo y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.
El equipo está compuesto por más de una veintena de científicos, que iniciarán la investigación sobre el fracking en Coahuila, uno de los estados en los que se ubica la Cuenca de Burgos, un área que abarca aproximadamente 50 mil kilómetros cuadrados de extensión.
Además, de acuerdo con datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, esa zona tiene un potencial de reservas de 393 billones de pies cúbicos de gas shale.
El mismo organismo ha asegurado en diversas ocasiones que el desarrollo de esa zona de gas natural es la principal vía para que México reduzca su dependencia a las importaciones de Estados Unidos, especialmente para satisfacer la demanda de las plantas de generación eléctrica ubicadas en el noreste del país.
“La idea es que, como todos ellos ya conocen este tema se pongan de acuerdo, se sienten, vean qué hay que investigar adicionalmente y que en dos meses nos puedan dar una primera orientación”, dijo la presidenta.