

Entre 2018 y 2025 se recibieron 198 solicitudes para autorizar Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) y modelos novedosos en México, aunque solo 89 obtuvieron autorización, de acuerdo con el último informe anual de cumplimiento de la Ley para la Transparencia y Ordenamiento de los Servicios Financieros, elaborado por el Banco de México (Banxico).
Del total de solicitudes, 134 correspondieron a Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE), 55 a Instituciones de Financiamiento Colectivo (IFC) y nueve a modelos novedosos.
Hasta octubre de 2025, el Comité Interinstitucional, integrado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), Banxico y la Secretaría de Hacienda, resolvió 139 expedientes, con 89 autorizaciones otorgadas.
Arturo Betancourt, especialista en regulación y prevención de lavado de dinero y abogado senior en BGBG, explicó que estas cifras reflejaron el nivel de exigencia que enfrentó el sector fintech regulado.
“Banco de México evalúa si los modelos son financiera y jurídicamente viables, si cuentan con infraestructura tecnológica, controles y gestión de riesgos; no todas las solicitudes cumplen con los requisitos que marca la regulación”, señaló.
Más solicitudes, pero un filtro regulatorio estricto
En el caso de las Instituciones de Fondos de Pago Electrónico, Banxico detalló que 62 de las 134 solicitudes fueron autorizadas. De estas, 29 operaron bajo el beneficio del artículo octavo transitorio de la Ley Fintech, es decir, ya realizaban operaciones antes de la entrada en vigor de la ley; 18 correspondieron a instituciones de nueva creación que ya iniciaron operaciones, mientras que el resto permaneció en etapa preoperativa.
El informe también clasificó los modelos de negocio de las IFPE: 78 solicitudes se concentraron en esquemas básicos, enfocados en cuentas de depósito y pagos; otras se vincularon con comercio físico o en línea, operaciones en moneda extranjera, servicios especializados y vales.
Respecto a las Instituciones de Financiamiento Colectivo, se recibieron 55 solicitudes, de las cuales 27 fueron autorizadas. De estas, 17 se aprobaron bajo el artículo octavo transitorio y 10 correspondieron a entidades de nueva creación.
Betancourt explicó que una misma sociedad pudo solicitar autorización para operar más de un esquema de financiamiento, por lo que se contabilizaron 64 esquemas.
“Las solicitudes se concentraron principalmente en esquemas de deuda, copropiedad y capital, lo que muestra cómo el crowdfunding se diversificó más allá de un solo modelo”, dijo.
Del total de esquemas analizados, 34.4% estuvo orientado a financiar proyectos del sector inmobiliario, uno de los segmentos con mayor demanda dentro del financiamiento colectivo.
IFPES superan a la banca
El especialista destacó que, a casi ocho años de la publicación de la Ley Fintech, el número de IFPE e IFC autorizadas ya superó al de las instituciones de banca múltiple en México.
“Esto reflejó que sigue existiendo apetito por entrar al sistema financiero a través de estos vehículos, aunque llevar una solicitud a buen puerto requiere planes robustos de operación, gobierno corporativo, tecnología y cumplimiento regulatorio”, afirmó.
En contraste, los modelos novedosos enfrentaron mayores obstáculos.
De las nueve solicitudes recibidas, ninguna fue autorizada hasta el momento, lo que evidenció las dificultades para integrar esquemas altamente innovadores dentro del marco regulatorio financiero mexicano.
Aun así, Betancourt consideró que el sector fintech mantuvo su atractivo como puerta de entrada al sistema financiero, aunque el ritmo de nuevas solicitudes podría moderarse conforme maduró la regulación y los participantes buscaron migrar hacia otros tipos de entidades financieras.
















