En esta noticia

Durante años, Mailchimp y SendGrid compitieron en el mismo mercado: el software para campañas de email marketing. Ambas construyeron plataformas exitosas, pero eligieron estrategias de financiamiento completamente distintas.

Mailchimp creció sin levantar capital de fondos de inversión y terminó siendo adquirida por Intuit por alrededor de u$s 12,000 millones de dólares. Mientras que SendGrid siguió el modelo tradicional de Silicon Valley, levantó cerca de u$s 84 millones de dólares de inversionistas y posteriormente fue adquirida por Twilio por aproximadamente u$s 2,000 millones de dólares.

Para Susana Espinosa, partner de Dux Capital y fundadora de Mujeres Invirtiendo, esta comparación resume uno de los errores más comunes entre quienes inician un emprendimiento: asumir que conseguir inversión es el siguiente paso obligatorio.

"Levantar capital no es la definición de éxito”, afirmó durante un taller impartido a emprendedoras del programa eNovadoras de AT&T. “Hay que saber si quieres, si lo necesitas y cuándo lo harías”.

La inversionista recomienda que antes de preparar un pitch para inversionistas, los emprendedores deben preguntarse si realmente su empresa necesita capital externo o si puede crecer primero con sus propios recursos.

Susana Espinosa, partner de Dux Capital | Yanin Alfaro

Bootstrapping no significa empezar sin dinero

Espinosa explicó que el bootstrapping suele malinterpretarse. No significa arrancar un negocio sin inversión, sino financiarlo inicialmente con recursos propios, ahorros, créditos personales o los primeros ingresos que genera la empresa, evitando ceder participación accionaria desde el inicio.

"Bootstrapping no significa que no necesitas dinero para iniciar un negocio más bien el punto es de dónde sale ese dinero: que no salga del levantamiento de capital externo”, explicó.

Bajo este modelo, los fundadores conservan el control total de la empresa. "Tienes 100% de la propiedad, de la decisión y también tienes 100% del riesgo", resumió.

La inversionista señaló que este camino obliga a tomar decisiones financieras mucho más cuidadosas, ya que cada gasto sale directamente del flujo del negocio.

El flujo de caja, por encima de las ventas

Para una empresa que crece mediante bootstrapping, la métrica más importante no son las ventas, sino el flujo de efectivo.

En mercados como México, donde muchos clientes corporativos pagan a 30, 60, 90 o hasta 180 días, una empresa puede cerrar contratos millonarios y aun así quedarse sin liquidez para operar.

Espinosa recomendó aprovechar herramientas de inteligencia artificial para analizar estados de cuenta y comprender mejor la salud financiera del negocio, especialmente cuando los emprendedores no tienen formación financiera.

Levantar capital no es un trofeo

Desde su experiencia de más de una década invirtiendo en venture capital y tras participar en más de 70 startups, Espinosa advirtió que la industria suele celebrar las grandes rondas de inversión, aunque muchas de esas empresas desaparezcan pocos años después.

"Hay un gran error en la industria de venture capital en creer que éxito es el emprendedor que dijo: levanté u$s 20 millones de dólares. Muchos de esos ya están muertos... y hay muchas otras empresas que nunca levantaron capital que hoy siguen creciendo y son bastante grandes”, aseguró.

Por ello insistió en cambiar la narrativa alrededor del financiamiento: "El capital es una herramienta para tu compañía. No es un trofeo”, enfatizó.

Según explicó, el financiamiento externo debe utilizarse cuando ya existe validación del modelo de negocio y el dinero permitirá acelerar el crecimiento, entrar a nuevos mercados o ejecutar una expansión que sería imposible únicamente con los ingresos propios.

El costo de entrar al juego del venture capital

Espinosa también recordó que aceptar inversión implica jugar bajo reglas muy distintas.

Cuando un fondo invierte, espera que la empresa eventualmente se venda, salga a bolsa o encuentre una vía que permita recuperar el capital con altos rendimientos.

"Cuando decides entrar al juego del venture capital, tienes que tener claro cuál es tu salida”, explicó.

Por ello recomendó que quienes no buscan vender su empresa o prefieren construir un negocio rentable de largo plazo analicen otras alternativas antes de levantar una ronda.

La deuda también puede acelerar el crecimiento

El taller también abordó una tercera vía poco discutida entre emprendedores: la deuda privada.

Espinosa consideró que, para empresas que ya validaron su modelo de negocio mediante bootstrapping, este tipo de financiamiento puede ser una mejor herramienta que vender participación accionaria.

"Si quieres crecer, pero no entrar al juego del venture capital, la deuda privada es un buen camino”, aseguró.

A diferencia del capital de riesgo, esta opción permite acelerar la expansión sin perder propiedad de la empresa, siempre que el flujo de efectivo sea suficiente para cubrir los pagos.

México ya demuestra que no todos necesitan inversionistas

Espinosa recordó que el ecosistema emprendedor suele concentrarse en las startups financiadas por fondos, cuando en realidad la mayoría de las empresas mexicanas nunca levanta capital de venture capital.

"El 70% de los negocios en México no levantan capital. El país se mueve por las pymes”, señaló.

Más allá del manual de Silicon Valley, Espinosa recordó que en México también existen casos de empresas que crecieron durante años sin depender de fondos de venture capital. Uno de ellos es Enviaflores.com, plataforma que comenzó resolviendo un problema muy específico: facilitar la compra y envío de flores por internet.

La compañía nació en Monterrey y terminó convirtiéndose en uno de los principales jugadores del comercio electrónico de regalos en México, con un crecimiento financiado con los ingresos que generaba el propio negocio y sin recurrir a rondas de inversión para escalar durante sus primeros años. Hoy factura alrededor de u$s 30 millones de dólares anuales.

Espinosa concluyó que antes de salir a buscar inversionistas, vale la pena preguntarse si el negocio realmente necesita ese dinero o si todavía puede crecer con la disciplina financiera que exige el bootstrapping.