“Nuestros clientes se han visto afectados por una ola de incertidumbre y volatilidad. Enfrentan disrupción en la parte tecnológica y digital, y un aumento en regulaciones.” Así pinta el panorama el actual director general de KPMG en México y Centroamérica, una de las consultoras más grande e influyente del mundo.
Parte de los servicios de KPMG es implementar nueva tecnología, como la Inteligencia Artificial, en los procesos de sus clientes. También es la IA la que está cambiando la manera de hacer negocio de las mismas consultoras, platicó para El Cronista, Víctor Esquivel.
“Vivimos la era de abundancia de datos.”
Las consultoras suelen optimizar procesos de las empresas para que éstas lleguen a mejores resultados con menos personas. Hoy, es la IA, la que podría evitar que las consultoras contraten más personal, pues “tareas más sencillas tienden a ser automatizadas.”
Sin embargo Víctor Esquivel es optimista. Señala que los colaboradores “tendrán otra tarea con más valor agregado”. El dilema no es nuevo para KPMG, que ha mutado en varias ocasiones. Hoy “estamos viendo una disasociación: estamos creciendo, pero no necesariamente estamos incrementando el número de contrataciones.”
“Siempre tiene que haber el contacto humano que gobierne a la Inteligencia Artificial.”
El líder del Clúster de México y Centroamérica de KPMG ha visto crecer el negocio año a año. “Vemos crecimiento en el sector y una transformación en los servicios de consultoría.” Aunque sus clientes podrían usar como ‘consultor’ a su herramienta de IA preferida, ha encontrado en KPMG que la labor de las consultoras va más allá de unas presentaciones coloridas. Las consultoras ahora ‘se ensucian las manos’.
Las consultoras solían medir sus servicios con horas-hombre. Se cobraba de la siguiente manera: tal proyecto de consultoría debía invertirle tantos consultores con tantas horas-hombre. Hoy ya no siempre es así.
Ahora la tecnología es la que ha hecho la diferencia. “Este año la inversión más importante de KPMG está relacionada con Inteligencia Artificial, para hacer más eficientes los servicios de consultoría.” Muchos proyectos se cobran según los resultados, no las horas que un consultor o un ‘implant’ pasa en la oficina del cliente.
“Los consultores queríamos hacer un poco de todo. Hoy usamos esquemas híbridos donde las empresas participan y nosotros también” de los resultados en los proyectos.
Uno de los rubros fuertes de KPMG es la implementación de transformación digital en las empresas. Es aquí donde los esquemas de trabajo han cambiado más. “Trabajamos con las grandes tecnológicas globales y ellos confían en nosotros. Hoy hablamos de ecosistemas colaborativos: hay un proveedor tecnológico, un asesor multidisciplinario, la misma empresa o cliente, y algunos asesores de nicho, según el caso.”