La industria de productos de consumo masivo está absorbiendo parte de los mayores costos derivados de cambios fiscales y laborales, pero un incremento adicional podría terminar trasladándose a los consumidores, advirtió ConMéxico.
“Tenemos que seguir con un diálogo abierto. Que el Gobierno federal, los gobiernos estatales entiendan la repercusión que puede haber en el consumidor en caso de que sigan habiendo incrementos considerables”, dijo la presidenta ejecutiva de ConMéxico, Claudia Jañez, durante una conversación con medios.
La representante empresarial evitó establecer un límite de tiempo o un porcentaje a partir del cual las compañías dejarían de absorber los mayores costos. Sin embargo, dijo que el objetivo de mantener el diálogo con las autoridades es evitar que las medidas terminen afectando al consumidor final.
“Hoy no la hay y espero que siga siendo así”.
ConMéxico pide certidumbre regulatoria
La presión sobre los costos ocurre mientras las empresas enfrentan cambios en materia fiscal y laboral, en un entorno en el que la industria también demanda mayor certidumbre regulatoria para mantener y ampliar sus inversiones en México.
La presidenta de ConMéxico explicó que no ha observado una disminución en la inversión de sus asociados, aunque consideró que para impulsar mayores flujos de capital es necesario contar con certidumbre jurídica y regulatoria.
“Para que haya más inversión necesitamos certidumbre jurídica y sobre todo certidumbre regulatoria”,
T-MEC, otro riesgo para costos y producción
En este sentido, la revisión del T-MEC representa otro de los factores que podrían incidir sobre los costos de las empresas de consumo masivo.
ConMéxico participa en la mesa de trabajo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) encargada de los temas relacionados con el tratado y busca que el país conserve condiciones preferenciales frente a EE.UU. en materia arancelaria.
La preocupación de la industria gira en torno a que un cambio en las condiciones comerciales incremente el costo de producir en México y termine afectando tanto a las empresas como al consumo.
“Cualquier tema que no fuera de esa forma o que dejáramos de tener una condición con base en un tratado de libre comercio, evidentemente afectaría el consumo y afectaría la producción, porque sería mucho más caro producir”, señaló.
Aunque el sector mostró un impacto generalizado ante un menor ingreso de los usuarios y menores visitas a las tiendas, la asociación que conjunta a 40 empresas proyecta que la segunda mitad de 2026 mostrará una recuperación.
De acuerdo con información de Jañez, el indicador comenzó a mejorar en junio y julio, con un avance preliminar de alrededor de 0.5% a 0.6% en el consumo masivo, impulsado principalmente por alimentos, bebidas y productos para el cuidado del hogar.
La expectativa es que esta mejoría cobre mayor fuerza durante el último trimestre de 2026, un periodo que tradicionalmente representa una temporada favorable para las empresas de consumo masivo.
ConMéxico considera que el segundo semestre será mejor que el primero y espera que la recuperación continúe hacia el primer semestre de 2027. Al mismo tiempo, el organismo no anticipa un repunte significativo de la inflación, estima que se mantendrá por debajo de 3.5%.