Este Mundial nos dejó tres mascotas, no una. La FIFA ordenó desde Suiza a un jaguar para que hiciera match con nuestra fauna y le invirtió mucho presupuesto a su Zayu, que desembarcó hace un año con licencias, merchandising y hasta videojuego propio.
Por su lado, el gobierno de la CDMX, presentó su propia mascota chilanga, al Ajologol. A su escala, también este animalito tuvo su ceremonia oficial, una campaña de identidad visual en calles, puentes, cruceros y hasta fue adoptado por Tren Ligero.
La famosa ‘ajolotización’ de la ciudad tenía una narrativa que hasta usaba la polémica como ingrediente. Y de repente, sin presupuesto, sin ceremonia, sin equipo de marca detrás, apareció Merlín, ese pato con camiseta del Tri que paseaba con una familia que vendía aguas frescas en la calle.
Esa imagen real, de la calle misma se volvió en el auténtico ícono del Mundial en México, terminó con registro en el IMPI, con escenario en la Mañanera y hasta se convirtió en billete de Lotería.
¿A quién adoptó la gente? A Merlín.
Esto no es solo una anécdota simpática, sino que es un patrón que se repite: el mensaje oficial (el Ajolote) con una narrativa vertical y única, con datos acomodados ex profeso -y obviamente a favor-, y condimentado con una poderosa inversión en propaganda para que permee sí o sí; versus la realidad, el Merlín.
El Ajolote es el relato que se diseña desde el gobierno mientras el Merlín es la señal que nadie planeó, los datos crudos del INEGI, las cifras de Banxico, las encuestas y mediciones de la IP.
Siempre hubo ‘otros datos’, siempre hubo ajolotes para maquillar los merlines.
Y esto aplica también a los números, a la realidad macro y micro económica.
Por eso, con estos ‘lentes de pato’ o ‘lentes de anfibio’ vale la pena mirar los datos para la exacta mitad del año que empezamos a transitar.
● Inflación: la primera quincena de julio bajó a 3.10% anual, su nivel más bajo en varios años (una buena noticia real), y por primera vez en meses la inflación subyacente también cedió terreno, a 3.95%.
● PIB: aquí, como cada año, empezamos con una expectativa de crecimiento que se va diluyendo a medida que avanzan los meses. Hacienda sigue defendiendo un rango de 1.8% a 2.8%. La Estimación Oportuna del INEGI mostró hace pocos días que el PIB del segundo trimestre creció 1.5% trimestral, por encima de lo que esperaba el consenso de analistas de Bloomberg. Este es un auténtico Merlín pero que tiene su matiz Ajolote: porque buena parte del impulso vino del sector primario, que repuntó 3.3% trimestral después de dos trimestres débiles, pero es precisamente una actividad típicamente volátil.
● Empleo: detrás del titular Ajolote de que somos un país líder en la OCDE con una desocupación de apenas 2.8% hay una galería de datos que sí cuenta la historia completa, el Merlín trae bajo las plumas datos menos halagüeños como que 55.2% de la PEA es informal y que se perdieron 281 mil empleos subordinados y remunerados en doce meses.
● Ingresos fiscales. La famosa ‘primavera fiscal’ se está despintando (como muchos cruceros) porque la recaudación tributaria cayó en el primer semestre por primera vez desde 2012, y solo se mantiene a flote con los impuestos al consumo como el IEPS y el IVA pero se desinfla en los ingresos petroleros y del ISR.
● IED: hubo un récord histórico en el primer trimestre (23,591 mdd) que fue anunciado con bombos y platillos lilas (de ajolote oficial) en la Mañanera, pero que tiene sus toques de pato, si tomamos en cuenta que no es IED ‘nueva y fresca’ sino que 70% de la misma es reinversión de utilidades de empresas que ya estaban aquí, que conocen cómo se maneja el laberinto mexicano, no es la relocalización de firmas que llegan a los beneficios del nearshoring.
● T-MEC: Mientras las autoridades de Comercio de Estados Unidos no dejan de decir que sigue siendo el déficit comercial el principal ‘pero’ para la revisión de aranceles y el propio Donald Trump anuncia en sus discursos que “nosotros no necesitamos a México”, el Secretario Ebrard enarbola su ajolote y pinta de lila la línea diciendo que mal puede decir eso la Casa Blanca cuando somos el principal cliente de sus estados más exportadores.
Si vuelve a leer esta lista de datos, en cada uno hay un factor de incertidumbre. Y la incertidumbre es el peor amigo de las inversiones, del crecimiento.
En muchos casos esa incertidumbre ha sido la distancia entre la cifra con la que se armó el plan anual y la cifra con la que estamos realmente operando hoy.
Puede haber ajolotes brillantes pintados desde el mensaje oficial pero los inversionistas solo le creen a los merlines, a lo concreto, a lo real. Que la metáfora de las mascotas mundialistas sirva para entender que necesitamos más Merlines y menos Ajolotes para navegar lo que queda del año.