En esta noticia

El modelo cooperativo en México está ganando terreno y la confianza de los ahorradores es el mejor indicador. Al cierre de diciembre de 2025, la captación total de las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (Socap) alcanzó los MXN$ 256,086 millones.

Estas instituciones se han consolidado como una pieza clave del sistema financiero, operando bajo un esquema de participación directa donde los socios no solo son usuarios, sino dueños del capital que impulsa sus propias comunidades.

Un crecimiento de doble dígito en créditos

El impulso no se queda solo en el ahorro; el financiamiento también vive un auge.

La cartera vigente del sector registró MXN$ 176,510 millones al cierre del año, lo que representa un crecimiento del 11.7% frente a los MXN$ 158,025 millones reportados en 2024.

Este avance subraya cómo las cooperativas se están convirtiendo en el motor crediticio de miles de familias y pequeñas empresas, especialmente en zonas donde la banca tradicional tiene una presencia limitada.

La fuerza de la cercanía física

A contracorriente de la tendencia de cierre de sucursales bancarias, las cooperativas han apostado por la presencia física, sumando ya 2,326 sucursales en el país.

El mapa de esta red es liderado por gigantes como Caja Popular Mexicana (501 sucursales), Caja Morelia Valladolid (100) y la Cooperativa Acreimex (80).

Esta cobertura local, que llega incluso a municipios con una sola sucursal, como en los casos de U.S. Allende o El Rosario, es su principal ventaja competitiva y su mayor activo social.

¿Vienen tiempos de cambio?

A pesar de estos números positivos, el sector no está exento de desafíos.

Durante el XII Foro Internacional de Mutualismo realizado en el ITESO, el académico Juan José Rojas Herrera, experto del Ciriec, lanzó una advertencia necesaria: los cambios legislativos en el marco de la economía social ponen a prueba la autonomía del sector.

El especialista subrayó que, ante los nuevos esquemas de relación con el Estado, las cooperativas deben blindar su independencia.

“El movimiento tiene que cuidar su autonomía y sus intereses gremiales. Es fundamental comprender que estamos ante el establecimiento de un nuevo sistema de relaciones entre el Estado mexicano y las organizaciones de economía solidaria”, señaló, dejando claro que el futuro del sector dependerá de qué tan bien logren navegar este nuevo entorno político y regulatorio.