Aunque el salmón y el atún suelen encabezar las listas de pescados saludables, existe un alimento de mar que la rompe en sabor, beneficios y oferta, se trata de la iwashi, conocida como sardina japonesa, este alimento también sobresale por su perfil nutricional. Este pescado azul es una fuente importante de omega-3, calcio y vitamina D, nutrientes asociados con una alimentación equilibrada.
Además de sus beneficios nutricionales, la iwashi o sardina japonesa ha sido un alimento esencial en Japón desde tiempos prehistóricos. Restos de sus huesos fueron encontrados en concheros del período Jōmon (10,000-300 a. C.), lo que demuestra que ha formado parte de la dieta japonesa durante miles de años.
¿Por qué la sardina japonesa es tan nutritiva?
La iwashi contiene abundantes grasas insaturadas, entre ellas los ácidos grasos DHA y EPA, conocidos por formar parte de los omega-3 presentes en los pescados azules. También aporta calcio y vitamina D, dos nutrientes importantes para la salud ósea.
Gracias a esta combinación de nutrientes, la sardina japonesa es considerada uno de los pescados más completos de la gastronomía nipona. Además, su disponibilidad durante gran parte del año la convierte en un alimento frecuente en la dieta cotidiana.
¿Qué tipos de iwashi existen?
En Japón se comercializan principalmente tres especies de iwashi:
Ma-iwashi o sardina japonesa: destaca por su lomo azul y manchas negras. Su mejor temporada suele ser entre junio y octubre.
Urume-iwashi o arenque redondo: se reconoce por sus grandes ojos brillantes y suele consumirse seco durante otoño e invierno.
Katakuchi-iwashi o anchoa japonesa: se utiliza para elaborar niboshi, un ingrediente tradicional para preparar caldo dashi.
Cada variedad tiene usos culinarios distintos y forma parte de recetas tradicionales que aprovechan tanto el pescado fresco como sus versiones secas o procesadas.
Un pescado con historia y tradición en Japón
Durante el período Edo (1603-1868), cuando la refrigeración era limitada, la iwashi se conservaba mediante salado, secado o cocción. Estas técnicas facilitaron su transporte y consumo en distintas regiones del país.
Además de servir como alimento, las sardinas secas también se molían para elaborar hoshika, un fertilizante agrícola que ayudó a mejorar la productividad de los cultivos, convirtiendo a este pescado en un recurso valioso para la economía rural.
La iwashi también está presente en las tradiciones japonesas. En la festividad de Setsubun, es costumbre colocar cabezas de sardina asadas sobre ramas de acebo en la entrada de las viviendas, una práctica asociada con la protección contra la mala suerte y el deseo de mantener buena salud durante todo el año.