

El Gobierno de México activó protocolos de evacuación para proteger a cerca de 7,000 connacionales en Medio Oriente ante el recrudecimiento de las tensiones en la región.
En un mensaje, el canciller Juan Ramón de la Fuente informó que, por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, sostuvo una reunión con los titulares de las embajadas mexicanas en Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Palestina y Qatar.
El funcionario detalló que todos los mexicanos en la región —en su mayoría turistas— se encuentran “sanos y salvos” y en contacto con las representaciones diplomáticas. Sin embargo, reconoció que la mayoría de los espacios aéreos están cerrados, lo que complica los retornos por vía aérea. Ante ello, se han activado planes de evacuación por rutas terrestres y marítimas, priorizando la seguridad.
Ojo a los indicadores
La escalada en Medio Oriente no solo tiene implicaciones humanitarias y diplomáticas, sino también económicas. En los mercados internacionales, el petróleo suele reaccionar con alzas ante riesgos geopolíticos en una región clave para el suministro global. Analistas anticipan que la mezcla mexicana de exportación podría experimentar presiones alcistas en el corto plazo, con un rango estimado entre 78 y 85 dólares por barril si persiste la incertidumbre y se mantienen interrupciones logísticas.
Para México, un mayor precio del crudo implica ingresos fiscales adicionales, aunque también podría traducirse en presiones inflacionarias globales si el conflicto se prolonga.
En el frente cambiario, el tipo de cambio podría mostrar volatilidad. En escenarios de aversión al riesgo, como la escalada violenta debido a los ataques de Estados Unidos e Israel en contra de Irán, el dólar tiende a fortalecerse como activo refugio, lo que podría llevar al peso hacia niveles de 18.20 a 18.80 unidades por dólar en el corto plazo. El viernes, el peso cerró en 17.23 unidades por dólar.
No obstante, el diferencial de tasas y la solidez macroeconómica local podrían acotar movimientos más abruptos.
México, reiteró la Cancillería, mantendrá una postura pacifista y de impulso al diálogo diplomático, mientras concentra sus esfuerzos inmediatos en garantizar la seguridad de sus ciudadanos en la zona de conflicto.














