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Desde hace décadas, la carrera por el cielo estuvo reservada para Asia y Oriente Medio. Pero Monterrey está a punto de cambiar las reglas del juego con la Torre Rise, una estructura colosal de 484 metros y 99 pisos que se convertirá en el edificio más alto de toda América Latina y el número 13 del ranking mundial. Solo el One World Trade Center de Nueva York le hará sombra en el continente americano.

Con 99 pisos y múltiples usos, el rascacielos integra viviendas, oficinas, hotel y ocio en una estructura diseñada para resistir vientos extremos y actividad sísmica.Rise Tower

El edificio que convierte a México en potencia de la arquitectura vertical

La Torre Rise es un desarrollo de uso mixto en Monterrey que concentra oficinas, residencias, hotel, comercio y espacios verdes en un solo edificio. Ubicada sobre avenida Constitución, junto al río Santa Catarina, busca definir el perfil urbano de la ciudad.

El proyecto contempla cerca de 100 niveles, con oficinas, viviendas de lujo, hotel, áreas comerciales, estacionamientos y un mirador público con vistas 360°, además de amenidades como restaurante panorámico, espacios culturales y una tirolesa a más de 400 metros de altura.

Con una altura prevista de 484 metros, será el edificio más alto de México y América Latina. La obra inició entre 2022 y 2023 y apunta a completarse hacia 2026. Está construido principalmente en hormigón, con fachada de vidrio y aluminio, e incorporará ascensores de alta velocidad.

Cuenta con certificaciones como LEED Silver, Green Globes y WELL, y prevé conexión con la Línea 4 del Metrorrey. Pese a algunos contratiempos durante su construcción, ya superó los 300 metros, consolidándose como uno de los proyectos más ambiciosos de la región.

Un desafío técnico enorme: viento, sismos y un Mundial como fecha límite

Construir en Monterrey no es sencillo. La ciudad se encuentra en una zona de actividad sísmica y con vientos fuertes, lo que obligó a diseñar un núcleo estructural reforzado con un entramado perimetral pensado específicamente para aguantar las cargas laterales que un edificio de casi 500 metros genera. Cada detalle estructural está calculado para resistir tanto los temblores como las presiones dinámicas del viento a gran altura.

La presión del tiempo añade otro factor: el gobernador de Nuevo León apunta a inaugurar la torre en el verano de 2026, justo antes del Mundial de la FIFA que México coorganizará. Otras fuentes especializadas, sin embargo, manejan plazos de finales de 2026 o incluso 2027. Lo que es seguro es que, cuando abra sus puertas, Monterrey dejará de ser solo el laboratorio del urbanismo vertical en México para convertirse en un referente arquitectónico a escala mundial.