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En 1986, el cierre de una explotación minera marcó un cambio en la historia de Loos-en-Gohelle, una localidad del norte de Francia donde dos enormes montañas de residuos de la minería del carbón dominan el paisaje.

Cuatro décadas después, estas estructuras artificiales son mucho más que vestigios industriales: albergan una biodiversidad reconocida por los organismos ambientales franceses y forman parte de un patrimonio minero de relevancia internacional. Su transformación muestra cómo un territorio asociado a la extracción de carbón puede convertirse en un espacio natural, histórico y recreativo sin borrar las huellas de su pasado.

¿Qué ocurrió en Loos-en-Gohelle, norte de Francia, en 1986?

Ese año cerró el pozo minero 11/19, un acontecimiento registrado en la cronología histórica del Ayuntamiento de Loos-en-Gohelle. La explotación del carbón había dejado grandes acumulaciones de materiales extraídos y desechados durante la actividad minera, conocidas en francés como terrils o escombreras mineras.

Vista en perspectiva de la pendiente de una de las gigantescas escombreras de carbón, atravesada en su centro por los rieles de una antigua vía de transporte.Shutterstock

Las dos estructuras icónicas de Loos-en-Gohelle, vinculadas al antiguo complejo, quedaron como huellas visibles de aquella industria. Por eso, más que montañas de basura doméstica, son depósitos artificiales de residuos mineros que modificaron de manera permanente la geografía local, según el Ayuntamiento de Loos-en-Gohelle.

De esta manera, ambas escombreras gemelas alcanzaron 187 metros de altitud y destacan por su forma y volumen en la cuenca minera de Nord-Pas-de-Calais. Están conectadas por una meseta y forman uno de los conjuntos más reconocibles del paisaje industrial de la región.

Las montañas de residuos se transformaron en un espacio clave para la biodiversidad

Con el paso del tiempo, las escombreras se convirtieron en refugios para distintas especies animales y vegetales. De esta manera, el inventario ambiental oficial identifica el sitio como una zona natural de interés ecológico, faunístico y florístico.

El Ayuntamiento también documenta la riqueza natural de estos montículos. En sus registros se contabilizan aves, mamíferos, anfibios, reptiles, mariposas y numerosas especies vegetales, algunas de ellas consideradas raras o excepcionales.

La transformación no significa que los residuos hayan desaparecido, sino que el entorno adquirió nuevas funciones ecológicas. Además, las iniciativas municipales de conservación y seguimiento de la fauna y la flora han contribuido a proteger estos hábitats.

¿Por qué este paisaje es importante para Francia?

Las escombreras forman parte de la cuenca minera de Nord-Pas-de-Calais, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2012. Este reconocimiento abarca un paisaje cultural único moldeado durante siglos por la explotación del carbón, con pozos, instalaciones industriales, poblados mineros y montañas artificiales.

El complejo 11/19 combina así memoria industrial, conservación ambiental y actividades recreativas. Actualmente, las escombreras reciben a excursionistas, corredores y ciclistas, mientras las iniciativas locales buscan compatibilizar el uso público con la protección de la biodiversidad.