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México dio un paso clave en su política turística y reconoció oficialmente el turismo comunitario como una actividad de interés público y prioridad nacional.
La medida, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, busca fortalecer el desarrollo económico local, poner en el centro a los pueblos originarios y garantizar que los beneficios del turismo lleguen directamente a las comunidades.
Un nuevo modelo turístico: comunidades en el centro del desarrollo
Con esta decisión, el gobierno mexicano apuesta por un turismo distinto al tradicional. El enfoque se orienta hacia experiencias auténticas, gestionadas por las propias comunidades, donde los visitantes puedan conocer de primera mano su cultura, formas de vida y tradiciones.
Como lo expresó la propia mandataria, se trata de reconocer “el turismo del México de a deveras, del México profundo”, en contraste con modelos estandarizados de grandes destinos turísticos.
La intención es que quienes viajen puedan conocer desde las prácticas artesanales —como el tejido o el bordado— hasta la vida cotidiana de los pueblos originarios.
Este modelo prioriza que los servicios turísticos —como hospedaje, alimentación o recorridos— sean ofrecidos por cooperativas o empresas comunitarias, asegurando que la derrama económica permanezca en las regiones que reciben a los visitantes y no se concentre en grandes cadenas hoteleras.
Inversión directa y nuevos destinos en marcha
Uno de los pilares del decreto es la asignación de recursos públicos a través del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), que realizará inversiones anuales para fortalecer infraestructura, equipamiento y promoción de los destinos comunitarios.
En una primera etapa, el gobierno prevé desarrollar tres grandes Destinos Turísticos Comunitarios:
- Maya Ka’an, en Quintana Roo
- Camino del Mayab, en Yucatán
- Pueblos Mancomunados, en Oaxaca
Más autonomía y beneficios para pueblos indígenas
El decreto también tiene un fuerte componente social. El Estado asumirá un papel activo en la planeación y orientación del turismo bajo criterios de equidad, pero serán las comunidades quienes tengan mayor control sobre sus territorios y decisiones económicas.
Esto se vincula con reformas previas que reconocen a los pueblos indígenas como sujetos de derecho y les asignan recursos directos, fortaleciendo su autonomía y capacidad de gestión.
Asimismo, se establece la creación de una Coordinación Nacional para el Fomento del Turismo Comunitario, encabezada por Fonatur e integrada por dependencias clave como:
- Secretaría de Bienestar
- Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
- Secretaría de Cultura
- Secretaría de Turismo
- Procuraduría Agraria
- Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI)
También participarán universidades y organizaciones civiles, con el objetivo de garantizar un desarrollo ordenado, sostenible y con enfoque social.
Con este decreto, el turismo deja de ser únicamente una actividad económica para convertirse en una herramienta de justicia social, preservación cultural y cuidado del medio ambiente, posicionando a México como referente de un modelo turístico más inclusivo y sostenible.