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En una entrevista publicada el 1 de agosto de 2007 por la revista Época Negocios, Carlos Slim Helú explicó algunos de los principios que guiaban su forma de administrar sus empresas. La conversación, realizada por Estela Caparelli, abordó negocios, liderazgo, trabajo en equipo y la manera en que el empresario entendía la riqueza.

Se trata de una entrevista de archivo, por lo que sus referencias a la situación de las empresas, los mercados y la posición económica de Slim corresponden a aquel momento y no a la actualidad.

En aquella conversación, el empresario destacó un aspecto que, según explicó, debía incorporarse a su modelo de gestión: la importancia de las personas y del espíritu de equipo.

Carlos Slim y su idea sobre el trabajo en equipo

Slim explicó que su modelo de gestión estaba basado en un decálogo que, según contó, llevaba décadas aplicando. Entre sus principios mencionó las estructuras simples, la austeridad, la modernización, la productividad y la reinversión de las ganancias en los propios negocios.

Durante la entrevista agregó un nuevo elemento a esa lista: el valor de las personas que integran una empresa.

“Son las personas quienes hacen que las cosas sean posibles”, sostuvo Slim al hablar de los empleados. Para el empresario, los trabajadores debían estar interesados, motivados y comprometidos con los objetivos de la organización.

En ese contexto pronunció la frase que resumió su posición sobre el trabajo colectivo: “Es necesario que exista armonía en el grupo de trabajo, que los éxitos sean de todos”.

Qué decía Carlos Slim sobre la organización de una empresa

En la entrevista, Slim también cuestionó las estructuras corporativas demasiado pesadas. Su propuesta apuntaba a mantener pocos niveles jerárquicos, rapidez para tomar decisiones y flexibilidad para responder a los problemas.

El empresario sostenía que una compañía grande podía conservar algunas de las ventajas de una empresa pequeña, especialmente en materia de agilidad y cercanía con las operaciones.

También defendía la austeridad incluso durante los períodos de crecimiento. Según su modelo, los momentos favorables debían aprovecharse para modernizar las empresas, mejorar los procesos y fortalecer su posición, en lugar de aumentar innecesariamente los gastos.

La riqueza y la responsabilidad empresarial

Otro de los temas centrales de la entrevista fue la relación entre riqueza y responsabilidad. Slim afirmó que nadie se lleva sus bienes al morir y que la riqueza debía ser administrada con eficiencia para generar más riqueza.

En esa conversación también vinculó la actividad empresarial con cuestiones como la educación, la salud y el empleo, áreas que consideraba inversiones sociales importantes. Mencionó además el trabajo de las fundaciones vinculadas con su grupo empresarial.

Para Slim, el desarrollo de empresas desde México también tenía un valor propio. Al hablar de América Móvil, sostuvo que era importante que compañías nacidas en países en desarrollo pudieran convertirse en empresas globales capaces de competir internacionalmente.

“No es una competencia”

Durante la entrevista, Slim también habló sobre el momento en que fue identificado como el hombre más rico del mundo. Su respuesta fue que esa clasificación era irrelevante para él y que estaba más preocupado por las inversiones, el trabajo de las empresas y los resultados obtenidos.

“Más me preocupa cuánto estamos invirtiendo y qué ocurre con nuestro trabajo”, explicó en aquella oportunidad.

La entrevista también abordó las críticas sobre la posición de sus compañías en el mercado mexicano y las discusiones sobre competencia en el sector de las telecomunicaciones. Slim defendió entonces la actuación de sus empresas frente a otros competidores y sostuvo que habían enfrentado compañías nacionales e internacionales en distintos sectores.

Una mirada sobre el liderazgo que quedó registrada en 2007

La entrevista de Época Negocios muestra una parte de la visión empresarial que Slim expresaba en aquella etapa de su trayectoria. Su modelo ponía el foco en la disciplina financiera, la reinversión, la rapidez para tomar decisiones y la participación de los trabajadores.

Entre esos principios, el empresario ubicó al equipo como un elemento central: personas motivadas, objetivos compartidos y una organización capaz de trabajar de manera coordinada.

La frase sobre la armonía y los éxitos compartidos forma parte de aquella entrevista publicada en 2007 y debe leerse dentro de ese contexto histórico, no como una declaración nueva.