El Servicio Militar Obligatorio ya está en marcha en México y el reloj corre para miles de jóvenes.
La Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) confirmó que el periodo de alistamiento para obtener la cartilla militar comenzó el 2 de enero y se cerrará el próximo 15 de octubre de 2026, una fecha límite que no admite prórrogas y que aplica tanto para quienes cumplen la mayoría de edad este año como para los llamados “remisos”, es decir, quienes debieron tramitarla en ciclos anteriores y no lo hicieron.
El trámite, de carácter obligatorio según el artículo 5 de la Constitución Política, puede realizarse en territorio nacional o en los consulados mexicanos en el extranjero, y quienes lo postergan corren el riesgo de quedar con su situación pendiente, lo que puede complicarles el acceso a empleos formales y trámites oficiales.
A continuación, todo lo que hay que saber sobre quiénes deben presentarse, cómo funciona el nuevo esquema y qué documentos se necesitan.
La generación 2008 es la protagonista: quiénes están obligados a presentarse en el Servicio Militar Obligatorio
El foco principal del Servicio Militar Nacional 2026 está puesto en los jóvenes nacidos en 2008, es decir, todos aquellos que cumplen 18 años durante este año. Para ellos, presentarse en la Junta Municipal o Alcaldía de Reclutamiento correspondiente a su domicilio no es opcional: es un paso obligatorio para obtener su Cartilla de Identidad Militar, documento que más adelante será indispensable para trámites laborales, educativos y oficiales.
Pero la generación 2008 no es la única convocada. La Sedena también incluye en este proceso a los llamados remisos, es decir, hombres de hasta 39 años que en su momento no completaron el trámite y que hoy aparecen como pendientes en el sistema. Para este grupo, octubre representa una última oportunidad de regularizar su situación sin acumular más demoras administrativas.
Las autoridades militares fueron claras en un punto: el registro no es automático. Quien no acuda dentro del plazo corre el riesgo de quedar marcado como remiso de cara al próximo ciclo, arrastrando la obligación pendiente un año más.
Cinco fases y un sorteo de colores: así funciona el nuevo esquema 2026
Una de las principales novedades de este ciclo es la reorganización del proceso en cinco fases, que van desde el alistamiento hasta la liberación. Todo arranca con la inscripción, paso en el que el interesado obtiene su Cartilla de Identidad Militar, aunque todavía sin liberar.
Después llega uno de los momentos más esperados —y temidos— por los jóvenes: el sorteo, programado para noviembre de 2026. En esta etapa se utilizan bolas de colores para definir cómo cada persona cumplirá con su obligación. Quienes obtienen bola blanca o azul deben incorporarse al Programa General de Adiestramiento, mientras que la bola negra puede significar quedar exento o en disponibilidad, según determine la autoridad militar.
El adiestramiento, para quienes resulten encuadrados, se dividirá en dos escalones a lo largo del año:
- Primer escalón: del 14 de febrero al 9 de mayo de 2026.
- Segundo escalón: del 1 de agosto al 24 de octubre de 2026.
El cambio más celebrado por los jóvenes es la reducción del número de sesiones sabatinas. El esquema anterior llegaba a exigir hasta 44 sábados de adiestramiento a lo largo del año; el nuevo modelo lo reduce a solo 13 sesiones, divididas entre los dos periodos mencionados, con el objetivo declarado de no interferir tanto con los estudios universitarios o el trabajo de los conscriptos.
Documentos, consecuencias y la advertencia de la Sedena para no dejarlo a último momento
Para iniciar el trámite, la Sedena solicita una serie de documentos que conviene tener listos con anticipación, ya que las oficinas de reclutamiento suelen saturarse en las semanas previas al cierre del plazo:
- Acta de nacimiento certificada.
- CURP, con énfasis este año en la modalidad biométrica.
- Comprobante de domicilio vigente.
- Comprobante del grado máximo de estudios.
- Fotografías recientes tamaño 35x45 mm (algunas convocatorias piden específicamente camisa blanca, fondo claro y corte de cabello tipo casquete corto).
Las propias autoridades militares recomendaron expresamente no esperar hasta las últimas semanas de octubre, ya que la alta demanda tiende a saturar las oficinas de reclutamiento en todo el país, generando filas y demoras que pueden complicar la entrega a tiempo del trámite.
¿Qué pasa si alguien no tramita su cartilla? Aunque no impide estudiar, trabajar de manera general o llevar una vida cotidiana normal, sí trae consecuencias concretas: limita el acceso a empleos en el gobierno, la policía, el ejército o áreas de seguridad, puede ser un obstáculo en ciertos empleos formales que todavía la exigen como requisito, y sobre todo deja a la persona con su situación militar sin liberar, una marca que se arrastra de un ciclo a otro hasta que finalmente se complete el proceso.